En sintonía

Sufrimos todo lo que provocamos

Las elevadas temperaturas que se han venido registrando en distintas latitudes del país, la nuestra incluida, si bien están ligadas a un comportamiento natural, los expertos opinan que no pueden de ninguna manera descartarse aquellos factores provocados e impulsados por la mano del hombre.

Y es que la contaminación que es causante del calentamiento global tiene un avance desenfrenado por la tibieza de los gobiernos que en muy pocos casos se apegan a una legislación creada para contrarrestar estos efectos.

Y es que desde el invierno pasado, al menos en el norte del continente, han dominado las inusuales temperaturas cálidas que se extendieron a la primavera y hacen presagiar un verano en extremo caliente, aunque no necesariamente tendría que ser así según los especialistas meteorólogos; pero el sentido común permite dicha suposición.

Una modalidad de contaminación, la denominada térmica, ha venido avanzando ante la inacción de los gobiernos que, escudados en su afán de generar fuentes de empleo y mejorar la economía de sus regiones, han permitido que cadenas de autoservicio, casi todas de capital extranjero, con muy poco compromiso social llegan, compran un predio generalmente baldío y arrasan con todo tipo de naturaleza para construir sus almacenes.

El resultado es que se multiplican cada vez las planchas de estacionamiento que solo contribuyen al aumento de las temperaturas sin naturaleza en su proximidad que las refresque, por lo que se hace necesaria una legislación para que en paralelo a esa necesidad de lucro se acompañe de un mayor compromiso y responsabilidad social para que no se tiren así como así árboles que hasta su llegada llevaban decenas de años en pie.

Evidentemente la contribución de la industria en este tema ha sido igualmente histórica, y tampoco hay leyes regulatorias que de inicio establezcan las reglas de operación y por consecuencia las relativas a las sanciones que se omiten por la corrupción de los gobiernos que solo simulan ante el agravio general. El ejemplo más claro es Petróleos Mexicanos que ha dejado de ser, desde hace mucho, un mal necesario.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.