En sintonía

Servicio de pasajeros, entre nostalgia y deseo

Hablar de ferrocarriles es remontarnos a décadas y décadas atrás que dieron vida a la principal actividad económica por vocación que tuvo Tampico sobretodo en el siglo pasado, cuando fue construida la zona portuaria.

La industria que parecía impulsar un mundo con vías férreas en lugar de carreteras tuvo un gran impulso y jugó un papel preponderante en varios capítulos de la historia sin embargo a raíz de su nacionalización se produjo el principio del fin, lo que nadie presagió que ocurriría pero sucedió.

Eran tiempos de bonanza en los que sin embargo el trabajador ferrocarrilero no obtenía las regalías que quisieran y estaban los que aprendieron el oficio de generación en generación, aquellos que se volvieron especialistas en una tarea que no cualquiera, un trabajo ingrato respecto al beneficio económico que nunca fue en paralelo a la expansión que mostraba este particular transporte.

En el ocaso del siglo pasado era impensable la continuidad del servicio a manos del gobierno puesto que ni para mover mercancías ni para trasladar pasajeros funcionaba ya en la generación de ingresos, vaya ni para los gastos de operación según cuentan los que desde adentro vieron como se desmoronaba su fuente de trabajo.

Vino entonces una opción, la venta de ferrocarriles con camuflaje de concesión, hecho que a la mayoría de los nacionales no les agradó por el simple hecho que las privatizaciones en México huelen casi siempre a corrupción y transa pero no había de otra y el paso se estaba dando.

Hoy la historia de la industria es distinta e incluso nunca antes un trabajador ferrocarrilero había ganado tanto incluidas sus prestaciones dignas de cualquier empresa de primer mundo.

Hay sin embargo un deseo igual entre ciudadanos que entre trabajadores, se trata del deseo porque algún día vuelva el servicio de pasajeros, hoy considerado inconveniente, y volver a viajar en modernos trenes, como sucede en Europa y Asia, a destinos de tradición.

Para ello deberán ir en contra de los intereses económicos y hasta políticos que detienen esta posibilidad, en tanto seguiremos en medio de la nostalgia y el deseo porque ocurra.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.