En sintonía

¿Protesta ciudadana o manejada?

Parecía, la marcha de ayer, que se trataba de una manifestación ciudadana que en legítimo derecho de exigir un cese a los hechos de inseguridad, decidió por medio de las redes sociales organizarse y gritar su condena por este ambiente que a todos agravia de una forma u otra.

Y digo parecía, porque una vez que transcurrieron los minutos, las horas de este domingo por la mañana, algo había en esa protesta que encabezaron poco más de 600 marchantes, que a gritos exigían a las autoridades una mayor atención al tema de la seguridad, que poco a poco dejó ver a ciertos personajes con una clara identidad con al menos dos partidos políticos.Ahí perdió la esencia ciudadana.

Cierto, los partidos están integrados por ciudadanos con los mismos derechos, pero en la convocatoria no se estableció el carácter de política porque entonces hay un sesgo en el objetivo inicial y se vuelve una especie de chantaje que en muchas ocasiones hemos visto en diferentes escenarios.

Existe una simple percepción, y es que de manera genuina el hecho que ciudadanos comunes y corrientes -hartos de la inseguridad- con determinación decidan salir a las calles y exigir soluciones a una causa, que si bien no está perdida, pareciera que no existe la suficiente fuerza para hacer valer la ley, hasta ahí es reconocible este valor.

El tema cambia cuando se mezclan las expresiones a un tono distinto que el del ciudadano común, que no cuenta con los mecanismos para hacer que lo escuchen. 

Los partidos si los tienen y por ello tienen insertos a sus representantes ocupando un cargo en distintos niveles, trabajo por el cual perciben un salario que es pagado por todos nosotros.

Por la manera en que fueron planteadas sus propias alternativas para atender de manera más puntual la problemática de inseguridad, exigieron la cancelación de las Fiestas de Abril, lo que se traduce en una exigencia caprichosa que además no va en detrimento de sus organizadores, sino de la economía en general de la zona, por la época que vive.

En agravio de quienes invierten para ganar un poco a pesar de todo; de los taxistas que van y vienen con familias que, poco o mucho, invierten en su diversión, en su entretenimiento.

Los ciudadanos que no tenemos afinidad con ninguna corriente política, deberíamos exigir de inicio que los partidos salgan de nuestra lucha y lograr organizarnos para sin ellos impulsar cambios que bien pueden considerar los gobiernos. Sin partidos es mejor. 

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.