En sintonía

Posibilidad real de inundarnos

Las advertencias por inundaciones en el sur de Tamaulipas que han hecho repetidamente quienes mediante bases científicas han estudiado el comportamiento de la naturaleza y las afectaciones provocadas por la mano del hombre, al parecer se han minimizado en todas las esferas gubernamentales.

Los daños evidentes -no naturales- que registra el cordón litoral que se localiza frente a las costas de Altamira, mantienen con una muy elevada vulnerabilidad a este municipio y su vecino Ciudad Madero, que también es frente del Golfo de México.

La erosión que presenta esta barrera, que actúa como una especie de rompeolas, es grave si se toma en cuenta que eventualmente no actuaría en la contención de mareas de tormenta provocadas por la simple cercanía de un huracán a costas de Tamaulipas, menos aún soportaría un ingreso directo de un fenómeno similar, sin que importe mucho su categoría.

Y es que las aportaciones científicas de quienes mediante la utilización de tecnología han pronosticado daños catastróficos, han provocado ínfimas reacciones entre quienes deberían, bajo el ámbito de su responsabilidad, ser los gestores de los recursos que se necesitan para poder reintegrar la barrera que registra un deterioro más acelerado ante la operación de actividades portuarias en Altamira.

Más allá de una actitud sensata, hay aquellos que en su investidura de políticos de baja competencia, han calificado a quienes trabajan en este sentido como agoreros del desastre, nada más lejano a la realidad cuando son los únicos preocupados por prevenir resultados fatales si un ciclón tropical apuntara con certeza a esta parte del Golfo de México.

Resulta paradójico que cuando se exige un cambio en la cultura ciudadana por la protección civil y asimilar con seriedad lo que podrían sufrir en caso contrario, los gobiernos ignoran con insensatez el “grito” de advertencia que la naturaleza hace.

Los efectos, en un símil de nuestra costa, los han sufrido en el Pacífico con el efecto del llamado mar de fondo. Ojalá no lleguemos tan lejos.    

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.