En sintonía

Niños niños, ¿y sus papás?

Sorprender a pescadores furtivos, que operan ante la complacencia de autoridades responsables de vigilar que el ilícito no se cometa, en aguas de la Laguna del Carpintero, francamente ya no es extraño, es más bien común verlo.
Cuando esto mismo lo llevamos a la práctica de unos muchachitos que apenas alcanzan los 10 años, si resulta un tanto inusual, considerando que deberían estar por lo menos en la escuela, estudiando como los de su edad.
Esto sucedió el pasado viernes a un costado de este espejo de agua, hábitat natural de varias especies, entre ellas el cocodrilo por mencionar a la más popular e indudablemente la más peligrosa para quienes se atreven a invadir el espacio que ocupan como territorio propio, el que les ha pertenecido desde siempre.
Dos niños, con el riesgo a su alcance, permanecían lanzando una pequeña red en una zona casi pantanosa de la laguna, pues habían traspasado la malla electrosoldada -que se colocó en tiempos de Óscar Pérez- mientras lograban el fruto de su aparente osadía convertida en juego, unas cuantas jaibas, lógicamente no aptas para consumo humano.
La pregunta tiene que ser, ¿donde está la vigilancia que en sitios como estos debe ser ejercida en forma permanente?, porque si los niños llegaron hasta el sitio donde permanecieron por varios minutos indudablemente lo hicieron porque no encontraron ninguna “amenaza” a sus intenciones. Tuvo que llegar la cámara de televisión para ponerlos nerviosos y literalmente huir no sin antes mentarles la madre a los reporteros.
También me pregunto ¿y sus papás donde están, sus hermanos?. Seguramente ocupados en algo menos ocioso que los susodichos y con toda seguridad ni se enteraron de lo sucedido.
Lo único cierto es que el municipio debe establecer, ahora si, seguridad en el lugar. No resulta posible que cualquiera, hasta unos niños, puedan brincar el obstáculo vuelto una prohibición explícita y tengan tal facilidad para llegar hasta donde no resulta seguro permanecer.
Si es así, será sólo parte de la obligación de quien está a cargo de aplicar la ley, así sean menores; por el contrario la próxima ocasión podríamos estar hablando de un nuevo ataque mortal, lo que ya ha sucedido en esta laguna.
Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV
Hasta la próxima.