En sintonía

¿Momento para romper tabúes?

Nuestra sociedad mexicana, y particularmente al interior de las familias, no muestra avances en muchos sentidos.

No existe una madurez deseable si nos comparamos con otros países que han logrado mediante un conocimiento informado crecer en mentalidad, no en retroceso como nos sucede constantemente.

Resulta inverosímil que en pleno siglo veintiuno el asunto de la sexualidad permanece como un tema espinoso que ni en los hogares ni en las escuelas se plantea tal y como es.

El pánico que muchos papás tienen tan sólo de hablar directamente con sus hijos del asunto, es una constante que no termina por ser cambiado, quizá porque provengan de una formación tan flaca en valores que hoy replican.

La intención de grupos no gubernamentales de hablar con alumnos de instrucción primaria y secundaria acerca del sexo, su práctica responsable y la manera de prevenir enfermedades, embarazos y una vida con otro tipo de perspectiva, ha sido limitado por los tabúes que permanecen arraigados en quienes tienen la obligación de formar mejores seres humanos, más que buenos alumnos.

Se trata fundamentalmente de poner en perspectiva temas como el sida y la manera de evitarlo así como que los jóvenes no tomen a la ligera sostener relaciones a edad temprana ante la creencia que a ellos no les pasará.

Si a esto le añaden el hecho de conocer los métodos anticonceptivos más comunes y hasta entregar parte de los mismos, no se trata de invitarlos a tener una vida libertina, sino saber de ellos y que emplearlos es sinónimo de seguridad en muchos sentidos.

¿Acaso pensarán algunos papás que los jóvenes, así como son, pueden llegar a una farmacia a comprar un preservativo?, ¿entonces por qué no permitir que los reciban junto a la información de cómo emplearlos?. 

Existen campañas, al margen de este esfuerzo, mediante las que se les invita a los chavos a que se orienten y pregunten sobre el sexo y sus consecuencias.

En ellas se advierte la importancia de quererse a sí mismos, sin embargo no dejan de ser acciones por compromiso, promociones frías y que poco resultado logran.Lejos de cualquier subjetividad en torno al tema, padres y maestros del nivel que sea, deben dejar sus posturas paradigmáticas relacionadas a la sexualidad y promover información sin tapujos en ánimo de detener el avance de embarazos prematuros y jóvenes infectados por el VIH u otras enfermedades.

Si no lo van a hacer, permitan que otros sí lo hagan, demuestren su responsabilidad.Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.