En sintonía

Laguna inigualable, pero maloliente

Nadie puede dudar que la Laguna del Carpintero es un lugar como pocos en el país.

Haber nacido en esta zona nos aleja de la capacidad de sorprendernos por su inigualable belleza y extraordinaria ubicación  geográfica, prácticamente en el corazón de la ciudad. 

¿Podría ser este el motivo por el cual se ha perdido el interés por mantenerla el óptimas condiciones?. La verdad no lo sé, pero de lo que si puedo dar constancia es que de este espejo de agua y sus canales adyacentes provienen olores fétidos, poco dignos de lo que merecen quienes acuden a recrearse, a realizar un poco de ejercicio.

Pasar por ahí y pretender convivir sanamente con el entorno ecológico de este sitio me recordó aquellos años setentas y ochentas cuando la laguna era materialmente la fosa séptica de la región y que lo fue antes de que alguien sensato, desde el gobierno, inició una labor de dragado.

Las descargas de aguas negras fueron desviadas a lagunas de oxidación específicas y el panorama medianamente cambió.

Luego vinieron otros que con fundamentos científicos y conscientes de mantener en condiciones la naturaleza, no sólo promovieron el mejoramiento físico de este parque metropolitano, con paseos incluidos, sino que adicionalmente instalaron una especie de fuentes oxigenadoras, estéticamente agradables a la vista e iluminadas, para que cumplieran con esa función precisamente, las que con el paso del tiempo desaparecieron, no así la necesidad de mantener el sitio.

Hoy en día y en reproche a los más recientes alcaldes y alcaldesa, la evasión a la responsabilidad de dragar esta cuenca ha sido más recurrente que el interés mismo por cumplir con esta atribución.

El espacio para captar los escurrimientos naturales es cada vez más reducida y sin embargo la displicencia gubernamental se mantiene.

Ayer mismo un generoso grupo de operadores turísticos provenientes de otras entidades fueron llevados para conocer esta laguna y la realidad es que al ser testigo de ello sentí pena ajena.

El olor a alcantarilla que emana de este bello lugar no debería ser ya una constante, ojalá de ello se enteraran sobretodo representantes ecologistas.

Valdría la pena que los del partido verde, en lugar de inventarse leyes para prohibir la venta de insecticidas que aniquilen la población de cucarachas, pensaran en temas más productivos.

La laguna espera por su iniciativa.