En sintonía

Jaiba Brava, de la euforia al pasito

El hecho que un equipo de segunda división llene un estadio con capacidad para 20 mil aficionados, más-menos, es un fenómeno que no todos los días se puede ver.

 Entiendo que los “reventadores” hablaban que con un boleto de 30 pesos, cualquiera puede lograr hacer “afición” al menos por un día.

 Habría que observar el tema en perspectiva cuando el equipo que se dice el más popular de México, las Chivas, a cambio de asistir por varios partidos previos, regaló esta temporada el boleto para asistir al clásico contra su acérrimo rival, el América, ahí nadie dijo nada.

 El asunto no es si poco o mucho se cobra en la taquilla, lo verdaderamente importante de lo ocurrido el pasado 24 de abril, lo que debe rescatarse, es la memoria de aquellos aficionados que todavía recuerdan aquellas épocas gloriosas del Tampico-Madero y que amparados en una ilusión por verlo renacer a esos niveles, acudieron sin dudar al Tamaulipas para apoyarlo, aun en la derrota sufrida esa noche, ya inolvidable.

 Tras esa noche singular y el lleno –a punto del sobrecupo- que ni la propia directiva esperaba, a fuerza provocó una reacción en la directiva que en medio de la emoción dejó abierta la posibilidad de traer una franquicia de la liga de ascenso, lo que no termina por quedar claro.

 Quienes saben de este negocio también han reaccionado y consideran que en una actitud de mesura, los directivos de la Jaiba Brava, deben ir paso a paso y buscar las alianzas de quienes hasta hoy han permanecido al margen de este esfuerzo.

 Simplemente los gobiernos municipales, de donde toma su nombre el equipo, piensan en otras alternativas y no en respaldar el deporte que además ofrece esparcimiento y convivencia a la población que ellos mismos gobiernan. Tampoco del estado hay un apoyo material o económico que sea digno de resaltar.

 Los aficionados de siempre esperan que, ahora sí, no sea simple “llamarada de petate” e inicie algo serio, no como antes cuando inversiones golondrinas hicieron negocio hasta donde pudieron a costa de una ilusión.

 Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

 Hasta la próxima.