En sintonía

Discapacidad gubernamental y social

Todo aquel que crea que con las discapacidades se nace no tiene idea que adquirirlas es un tema de suerte y cuyas probabilidades de asumirse como uno más de este grupo minoritario son cada vez mayores, así lo dicen las estadísticas.

Es ahí donde poco se entiende que sigamos viviendo en una sociedad no diseñada para discapacitados y por el contrario pareciera una consigna despreciarlos de manera sistemática al no permitir su integración.

Lo mismo sucede en el gobierno que en la iniciativa privada donde pocas son las oportunidades para quienes deben lidiar ya de por si con sus propias limitaciones físicas y todavía deben enfrentar su lucha por vivir abriéndose camino entre quienes los menosprecian.

Definitivamente no estamos hablando de nada nuevo aunque lo preocupante debe ser que como sociedad no consignamos un cambio en nuestra cultura y ahí si no adoptamos costumbres de Norteamérica donde hay un amplio respeto por las personas que sufren cualquier tipo de discapacidad y por los adultos mayores.

En Latinoamérica no hemos tenido la habilidad, ni los recursos y menos aún la voluntad de cambiar esta tendencia de no apoyar a quienes integran las minorías con estas características, más aún a todas esas minorías fuera de las discapacitadas.

Muchos consideran que en nuestro país más allá de ofrecer alternativas laborales para quienes se ven obligados muchos de ellos a aislarse y otros escondidos por su familia, se debe trabajar para mejorar las condiciones hacia los adultos mayores que por el deterioro de salud que acompaña a la vejez, sus incapacidades son múltiples.

Generar condiciones de avanzada en temas tan sencillos como el trato digno hacia las personas senectas, con un transporte inclusivo, vías de acceso peatonal sin obstáculos y apoyos económicos dignos, sin regateos, es una obligación de los gobiernos de cualquier nivel pero poco y nada se hace en ese sentido.

Seguro que cuando más por veneración que por imposición se haga algo por los ancianos los discapacitados ganarán terreno en medio de una sociedad discriminatoria.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.