En sintonía

Conocer los potenciales, buenos y malos

La alerta, que lastimosamente fue lanzada desde Nuevo León al resto del país, ha alcanzado para que una sociedad no tan dinámica despertara a una realidad que ha dimensionado el nivel de descuido que se ha tenido de la niñez y la juventud, probablemente desde hace décadas.

Y es que por más doloroso que parezca lo sucedido en un colegio mexicano provocó literalmente una sacudida pues los hechos violentos que veíamos tan lejanos terminaron, al menos en este caso, por insertarse entre nuestra juventud y situarnos en una problemática evadida con o sin voluntad.

Ahora, y apostando a que la advertencia no pase a convertirse en reacciones rutinarias, se realizan una serie de protocolos al interior de las escuelas en las que nadie puede sustraerse de las revisiones que han prometido serán a conciencia, suponiendo que alguien en un acto de imitación llevará tarde o temprano algún objeto para lastimar.

Si bien esto es más que nada, no todo puede enfocarse a una actitud reaccionaria sino que deben realizarse acciones transversales que por necesidad deben involucrar a todos quienes tienen proximidad con niños y jóvenes, de modo que padres de familia y profesores deben adoptar al menos de inicio la voluntad de participar en ellas.

Ahora muchos comprenden y otros no que la raíz de los problemas de personalidad que muestran la mayoría de los chicos están en el hogar y que si los padres no comprenden que esto debe atenderse desde allí difícilmente podrán lograrse los objetivos que hoy, después de la tragedia, se buscan alcanzar como base de la sociedad.

Mientras que algunos papás se empeñen por no conocer y reconocer de los potenciales de sus hijos, buenos y malos, no habrán avances y se mantendrán los riesgos por una absurda defensa de lo que por su grado de irresponsabilidad hoy desconocen.

Ser promotores de un cambio en la manera de educar debe convertirnos a la sociedad en conjunto en elemento de ser susceptible de volver a educar para formar seres humanos útiles, sin proactividad el esfuerzo será inútil.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV. Hasta la próxima.