En sintonía

Carestía, desenfreno y nuevas drogas

Sin ánimo de criticarla, la dinámica comercial “El Buen Fin” se ha venido constituyendo en la oportunidad que muchos esperan para adquirir nuevos productos, preferentemente electrónicos, sin considerar aspectos que tarde o temprano agravian la economía de ellos, quienes los adquieren.

Creada originalmente para contrarrestar los efectos del llamado “Viernes Negro”, la estrategia se convirtió desde su instauración en un instrumento para que los bancos logren el grueso de las ventas que se realizan ese fin de semana, el segundo del mes de noviembre año con año.

Dicho de otra manera es de alguna forma exclusivo para quienes tienen la posibilidad de endeudarse mediante el uso del dinero plástico, deudas que se vuelven para muchos en un lastre pues al paso de los meses y ante eventualidades, de las que nadie estamos exentos, dejan de cumplir con lo pactado en su compra, los famosos pagos sin intereses.

La realidad es que quien piense que los bancos pueden sostenerse con este tipo de promociones resultaría un gran ingenuo pues no hay estrategia de este tipo sin verdaderos dividendos, con ganancias que vienen precisamente tras el primer incumplimiento establecido a manera de restricción, regla que muchos desconocen y también hay que decirlo, no todos la aplican.

Es también un paradigma eso que todo lo que se ofrece en estos días tiene grandes descuentos. Muchos compradores ni siquiera fijan parámetros comparativos para saber que es barato y en cuanto se traduce o no en un ahorro que nos permita adquirir hasta aquello que no necesitamos en ciertos casos.

Quizá el encanto es entrarle a la dinámica con más promoción que ninguna –eso sí- y estrenar tecnología o bien reemplazar la que ha quedado no obsoleta ni inservible pero diferente a los avances que hoy llegan más rápido que antes.

Tal vez ese gusto nos dure algunas semanas y es probable que a muchos les suceda igual. Una vez que la deuda se incremente casi a duplicarse el negocio llegará para las casas de empeño, destino de lo que alguna vez nos entusiasmó.   

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.