En sintonía

Adiós Óscar Castellanos, ícono de la locución

El amanecer de ayer domingo para muchos que lo conocimos fue triste al enterarnos de su partida. Óscar Castellanos, dejó de existir y con su muerte se llevó una parte de la historia de la locución contemporánea, de la vocación que hoy muchos no tienen -aun ejerciendo tras un micrófono- y que solamente aspiran a la popularidad sin una destacada notoriedad.

Óscar inició en este oficio siendo muy joven, con una gran naturalidad. Poseedor de una de las voces más originales de las décadas recientes, habló por primera vez en la desaparecida Estéreo Ritmo, la XHRW, siglas que actualmente ocupa Los 40 Principales de grupo Radiorama.En ese entonces Estéreo Ritmo ocupaba un edificio ubicado en la calle Aduana de la zona centro, que por cierto hace algunos años fue derrumbado y en el sitio existe hoy solo un baldío sin historia física de la estación juvenil de finales de los 70’s.

El amor por la música y sabedor de su extraordinario tono de voz, con una impostación casi perfecta, hizo que Óscar por simple gusto incursionara en la bella profesión del micrófono y con ella el inicio de una carrera importante.Su peculiar irreverencia al hacer uso de la palabra, buscando entre lo común, lo que lograra entretener y saber atreverse a todo, lo hizo destacar entre algunos que buscaban únicamente solemnidad al hablar en público. La locución cambiaba y pasó a ser, además de informativa, divertida.

Todo mundo sabe que Óscar Castellanos llevaba algo especial en la sangre, un innovador en todo lo que se proponía. Su vocación ya definida encontró forma en la carrera que posteriormente cursó en la Universidad del Noreste,  estudió la licenciatura en Relaciones Públicas, ahí compartimos espacios y fui su amigo.Por azares del destino nos encontramos en la radio, donde Óscar trascendió más allá del micrófono.

Fue un eficaz asesor en publicidad, odiaba perder el tiempo sabedor que esa era la clave en parte de su éxito, vender tiempos en la radio y televisión lo volvió un triunfador.De aquellas “tocadas”, en las tertulias que permitían la reunión de jóvenes de su época ni hablar, ahí siempre estuvo el buen Óscar. Los equipos de luz y sonido eran como él mismo, fundamentales para amenizar una buena fiesta, cuando ni antros existían.Amigo, es un hecho que te vamos a extrañar, echaremos de menos tu particular lenguaje, tus ocurrencias, tu forma de ver la vida. Con tu partida también te llevaste la original forma de despedir el año, no habrá más cuentas regresivas. Hasta siempre.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.