Espacios Ajenos

¿Y si ahorramos y eliminamos el Senado?

A grandes males, grandes soluciones, reza el refrán, y en tiempos de crisis no podría ser la excepción, así que en vez de pensar en aumentar impuestos a productos que frenarán el desarrollo del país, empobrecerán a un mayor porcentaje de la población e impedirán que miles de mexicanos accedan a los servicios más básicos como la vivienda, podríamos pensar en ir eliminando espacios políticos que no dan resultado.

Hay países que han puesto esa idea en la mesa, México no, desde luego, porque acá lo que sobra es dinero para mantener a la clase política, no así para programas de educación, de salud, de impulso económico.

Ayer en la República de Irlanda se llevó a cabo un referéndum donde se sometió a votación si se elimina al Senado de ese país, los resultados preliminares fueron a favor de que se quede, aunque según algunos medios internacionales, las votaciones estuvieron muy cerradas. Total que aún que no se elimine, el tema ya se consultó, ya se discutió y por lo menos se logrará que se modifiquen algunas cosas que se están haciendo mal.

En México no, porque a la clase política no se le evalúa, no se le toca y mucho menos se le cuestiona.

Sin embargo ahora que hasta el propio Inegi ha aceptado que la economía mexicana entró en fase de recesión, la idea de eliminar al Senado y ahorrar ese dinero no estaría tan descabellada; aunque mejor sería eliminar la corrupción de autoridades, partidos políticos, sindicatos, organismos públicos, eso nos tendría en primer mundo, pero que es más difícil.

Muchos se preguntan que para qué sirve el Senado en México, la respuesta podría ser: Para nada; aunque evidentemente algún trabajo deben de hacer, pero a como están las cosas en este país con tantas necesidades, con tanta y tan marcada injusticia social, tanta pobreza, no hay mucho que les pueda defender, máxime si se hace referencia a los senadores y diputados llamados plurinominales, ellos son los peores y ni quién les reclame, ya sean éstos del PAN, PRI, PRD, PVEM, PT, del partido que sea, pues ni si quiera fueron elegidos por medio del voto, más bien se “ganaron” su puesto haciendo favores, por ser dedazo o por haber comprado sus plazas.

Según se detalla en el anexo 22 del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2013, la remuneración total anual neta de un senador es de un millón 996,879, lo que representa al mes 166,407 pesos. Mientras que la de un diputado es de un millón 510,159 pesos, es decir 125,847 pesos por mes.

Además de su seguro de gastos médicos, alimentación, viáticos, asesores, y una larga lista de gastos inútiles.

Según la página web del canal del Congreso de la Unión, las principales funciones de un senador es: Aprobar o desaprobar iniciativas de ley, llamar a comparecencia a funcionarios públicos, organizar foros académicos, aprobar o desaprobar embajadores en el caso de Comisiones de Relaciones Exteriores, aprobar o desaprobar nombramientos diversos, y aunque no suena a la tarea que no parece la más difícil del mundo, los senadores se rodean de “asesores”, quienes también son pagados por el erario público; aunque muchos de estos “asesores” no son exactamente las mentes más brillantes del país, sino más bien los convidados a tomar parte del pastel.

Según documenta el Diario Reforma, entre los asesores de nuestros senadores están desde hijos, novios y hasta choferes, de hecho, explica que bajo este rubro, el Senado de la República gastará, tan sólo este año, 130.8 millones de pesos.

Aparte claro algunos gustitos, que si las tablets, que si un auto, que si bono extra al fin de año, sus oficinas remodeladas a su gusto y como sus majestades las prefieran, y su comida para cuando sesionan o se reúnen. Por ejemplo de enero a junio de 2012, el Senado de la República erogó más de 7 millones de pesos en alimentar a los legisladores. Además de los más de 40 millones de pesos en el mantenimiento del inmueble donde laboran, pues hay que contratar hasta quien cuide las plantitas.

RECUERDE

El Servicio de Administración Tributaria dio a conocer que se otorgarán apoyos fiscales para los contribuyentes que viven en las zonas afectadas por las fuertes lluvias que se registraron en septiembre. Entre los apoyos está eximir la presentación de pagos provisionales de ISR y IETU por los meses de agosto, septiembre y octubre del 2013, así como la deducción al 100% de los inversiones en bienes de activos fijos que se realicen en zonas afectadas del 15 de septiembre al 30 de noviembre, entre otros.

@edithzcastillo