Espacios Ajenos

El “Gran Hermano” nos vigila

“El Gran Hermano todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone”, señalaba George Orwell en su novela de 1984, publicada por primera vez en 1949. Eso ahora es una realidad. El avance de la tecnología, pero sobre todo la necesidad y la urgencia de las elites políticas y económicas de tener el poder han hecho que seamos una sociedad constantemente vigilada, en nuestras acciones y hasta en nuestros pensamientos.

Con la entrada en vigor de la Reforma Hacendaria por ejemplo, desde antes de hacer la declaración, el SAT ya sabrá cuál es el ingreso de una persona, cuánto gastó, cuánto debe y cuánto tendrá que pagar.

Lo que ocurrió esta semana con el SAT que dio a conocer la primera lista de deudores con sus datos, habla también sólo de una parte de esta vigilancia, pero una parte que ha abierto la puerta a otras más. Se han perdido garantías constitucionales que seguramente en un futuro lamentemos. El secreto fiscal y bancario, son un ejemplo.

Y es que a partir del primero de enero de este año y con base en la reforma al artículo 69 del Código Fiscal de la Federación referente a la liberación del secreto fiscal, el SAT dará a conocer cada 15 días en su portal un listado denominado “Relación de los contribuyentes que incumplen con sus obligaciones fiscales”, entre los que se encuentran personas físicas y morales, asociaciones civiles, gobiernos estatales, municipales, entre otros.

La situación, para los que aparecieron en este primer listado fue como si al estarse bañando alguien les hubiera jalado la cortina. Así, exhibidos, avergonzados y desprotegidos quedaron a pesar de que la ley lo permita.

A partir de este año también, la Secretaría de Hacienda empezará a recibir automáticamente información de mexicanos que tienen cuentas en Estados Unidos, esto tras un acuerdo que tiene México y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, donde se señala el Intercambio Automático de Información Financiera (FATCA, por su siglas en inglés) con el fin de verificar el debido cumplimiento de obligaciones fiscales de sus contribuyentes.

De esta forma, la autoridad fiscal estadounidense le informará al SAT mexicano el nombre, número de cuenta, institución financiera, intereses, dividendos y saldo promedio mensual o valor de la cuenta, lo mismo de acá hacia allá.

En esto participan bancos, seguros, casas de bolsa o cualquier otro intermediario que haga operaciones a nombre del cliente y le dé algún dividendo.

Este intercambio de información es impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y por el Grupo de los 20, y México es el tercer país, junto con Reino Unido y Dinamarca, que cumple con los estándares de intercambio de información dentro del FATCA.

Así no habrá forma de incumplir con las obligaciones fiscales, tanto en México como en la Unión Americana y aunque suene bonito porque aumentará la recaudación, hasta ahora no hay ley que se aplique, ni intención que se tenga de que ese recurso sea bien invertido y debidamente utilizado. No.

Aunque por ahora no se reflexione a fondo, lo que de principio puede parecer transparencia, podría ser más bien un control permanente sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos y una libertad cada vez más corta y atropellada. 

No se trata de evadir nuestras responsabilidades, naturalmente la ley es la ley y debemos cumplir; sin embargo el problema es que sólo unos debemos cumplir, mientras que hay empresas de los más grandes capitales asentadas en México a quienes se les condonan multas, se les eximen de impuestos, políticos gastando como reyes el erario público, bancos que han sido rescatados y que hoy ofrecen las tasas más elevadas del mundo, pemexgates sin resolver, gastos exorbitantes en campañas electorales, el narco infiltrado en la política, los políticos en la religión, la pobreza que crece y crece, ¿Y somos nosotros los vigilados?.

Desde luego que habrá quien respalde estas medidas, pero es innegable que mientras no haya transparencia en el manejo de los recursos siempre habrá quién se oponga a ser vigilado, a que le hagan las cuentas desde antes, y a que lo exhiban como si se trata de una lista en la puerta del edificio para saber quién no ha dado su cuota al portero.

RECUERDE

Para quien no ha hecho la compra de los regalos de Día de Reyes, el consejo es que compre en lugares establecidos y en el caso de de los juguetes verifique para qué edad están recomendados y así no ponga en riesgo la salud y la vida de sus hijos.

 

@edithzcastillo