Espacios Ajenos

La Cuenca que se niega a morir

Corría el año de 1976 cuando a Tizayuca llegó uno de los proyectos económicos más importantes de la región, la Cuenca Lechera que buscaba convertirse en la más importante del país, toda vez que la del Distrito Federal dejó de ser viable por la alta urbanización de la capital mexicana.

La Cuenca Lechera de Tizayuca fue creada para abastecer un mercado potencial de más de 20 millones de habitantes de la zona metropolitana del país, en un proyecto ambicioso que llegó a ser considerada una de las empresas más importantes de México; sin embargo de entonces a la fecha, la Cuenca Lechera ha pasado por varios tragos amargos que la tienen en la bancarrota; aunque se niega a morir.

La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, así como el descuido paulatino del campo por la falta de políticas públicas encaminadas a este rubro la producción cayó a la mitad en los 90; aún así era rentable la empresa y los productores seguían haciendo de ésta su manera de vivir.

Ahí se generaron hasta 10 mil empleos, entre directos e indirectos, ahora quedan menos de 2 mil y los despidos siguen siendo el pan de cada día, pues no hay con qué pagarles.

La Cuenca Lechera de Tizayuca llegó a producir hasta 2.8 millones de litros de leche a la semana entre los años 70s y 80s, que fueron sus mejores días; sin embargo eso ya es historia. Actualmente la producción lechera  es de 250 mil litros a la semana, y a veces ni eso, dicen los ganaderos, por lo que las ganancias igual han caído y muchos establos han cerrado, así que de los 126 establos construidos inicialmente ya sólo operan 60, algunos de ellos a la mitad de su capacidad.

En 1994, cuando entra en vigor el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, los ganaderos y productores de leche mexicanos perdieron el 30 por ciento del mercado nacional. Los lecheros señalan que el precio de la competencia extranjera es menor al de la producción nacional y ese es el principal factor por el que empresas mexicanas prefieren importar el producto que comprarlo en el propio territorio. De ahí, la historia ha sido la misma y la cuenca lechera ha caído en picada, además de que el mismo TLC permitió la entrada sin control de los sustitutos de leche, como el lactosuero, que es mucho más barato, pero está lejos de tener el mismo valor nutrimental a la leche.

Este panorama desolador se agravó cuando en febrero del 2008 el gobierno del estado de Hidalgo canceló un acuerdo de compra de leche para repartirla en los 84 municipios, lo que significó el acabose para la Cuenca, pues se quedó sin su comprador más importante en el mercado.

Desde entonces, los ganaderos han pedido al gobierno del estado que vuelva a comprarles la leche para tratar de rescatar a los que quedan; sin embargo la respuesta ha sido la misma, que es más barata traerla desde otros estados como Coahuila o Aguascalientes, además de una serie de requisitos que les ha pedido a los ganaderos de Tizayuca para “cumplir con los estándares de calidad”, aunque ese es sólo un pretexto, dicen.

Ahí también se creó una empresa con su propia marca de leche, la Real de Tizayuca, sin embargo hace seis años se fue a la quiebra y dejó en el lugar toda su infraestructura totalmente abandonada y que tuvo un valor cercano a los 100 millones de pesos, inversión que se hizo durante cerca de 10 años.

Actualmente el producto lácteo es vendido a empresas como Santa Clara, que ahora forma parte de Coca Cola Femsa, Alpura y Licosa, así como a firma poblana Maulet.

En los últimos años también se ha hablado de mover la Cuenca hacia otro lugar, a lo que los ganaderos no se oponen siempre y cuando el gobierno les ayude con los gastos, pues cambiar una cuenca, donde hay infraestructura especial, así como centenares de ganado, resultará muy costoso; aunque “estamos conscientes de que requerimos modernizarnos”, dice Leopoldo Jiménez, uno de los ganaderos, pues explica que la vida útil de los establos era sólo de tres décadas y éstas ya se cumplieron.

Lamentablemente algunos de los ganaderos que tenían sus establos en la Cuenca de Tizayuca han decidido dejar esta actividad y dedicarse a otras cosas o incluso han tenido que emigrar hacia otros países, donde como obreros ganan más que acá como empresarios.

RECUERDE

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@edithzcastillo