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El verdadero desastre no es el natural, es el humano

De acuerdo con Albert Einstein, las crisis son la mejor bendición que le puede pasar a las personas o a los países, por que las crisis si son bien encaminadas traerán progreso. Ante escenarios de crisis, la creatividad nace del desastre; además de que las estrategias se crean y se desarrollan de mejor manera ante las crisis. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia y de la corrupción, la verdadera desventaja, es la confortabilidad, acompañada de pereza para generar creatividad y buscar soluciones a los problemas, y desde luego la corrupción.

Solo una crisis puede demostrar verdaderamente de lo que estamos hechos, una crisis no sólo se reduce al tema económico que es, donde más comúnmente se relaciona el concepto. Una crisis es una situación grave para una persona, cosa o nación que frena o pone en peligro, el desarrollo de un asunto o de un proceso, y esto sucede en un estado temporal del tiempo.

Varios países alrededor del mundo han sufrido las consecuencias de los desastres naturales y México no ha sido la excepción. Múltiples tragedias naturales han ocasionado grandes crisis, a raíz de terremotos, huracanes, tormentas, erupciones volcánicas e incendios,  se han devastado ciudades enteras, al grado tal de, volver a empezar. Revisemos y analicemos algunos ejemplos.

El huracán Sandy que afecto principalmente a 13 regiones como Connecticut, Delaware, Illinois, Florida, Indiana, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Nueva Hampshire, Nueva Jersey y Nueva York, represento en pérdidas tangibles e intangibles 64 billones de dólares. Grandes empresas, medianos y pequeños comercios, infraestructura pública y privada y hogares, se vieron devastados. Según la revista Mother Jones las cifras fueron 650 mil hogares, 300 mil negocios y 250 mil vehículos, dañados y destruidos. La región de New york espacialmente fue paralizada, 2.9 billones de dólares en pérdidas al sistema de transporte, escasez de combustibles, la parálisis en Wall-Street y desde luego, la ingobernabilidad.

El terremoto del 19 de septiembre de 1985 en México, no sólo derribó una gran cantidad de edificios, condominios y hospitales, sino, que según estimaciones posteriores el número de personas fallecidas pudo haber ascendido a 40 mil. El impacto económico del PIB nacional fue del 2.39%, el costo según un estudio realizado por el Dr. Cuauhtémoc Calderón y la Dra. Leticia Hernández fue de 4 mil millones de dólares. Mil 500 millones se distribuyeron en lo social (vivienda, salud y educación); mil 200 millones en edificios públicos; 300 millones en medios de comunicación; 200 millones de pérdidas para el turismo, 420 millones para las PYME y 220 millones de gastos relacionados con la gestión de crisis (ayuda de emergencia, demolición de edificios y secuestros de escombros).

Los Huracanes Stan y Wilma, en el mes de octubre del 2005 y según el portal ciencia.net, Stan dejo a su paso 750 muertos en Centroamérica y México, de las cuales en nuestro país se registraron al menos 16. El número de mexicanos afectados supero los 100 mil y los daños materiales ascendieron a 228 millones de dólares. El impacto económico de Stan y Wilma está calculado en poco más de 30 mil millones de pesos. La península de Yucatán, que es la principal región turística en nuestro país y la que mayor inversión extranjera recibe, sufrió meteóricos daños; la infraestructura hotelera de Cancún, Cozumel, Isla Mujeres y Playa del Carmen, impulso nuevamente su desarrollo con una inversión para las primera etapa de 500 millones de dólares.

Ahora bien un desastre natural no solo representa una crisis, este significa un cambio de vida total para los afectados, ver destrozado el patrimonio de familias que a lo largo de sus vidas construyeron un patrimonio y este se ve acabado, no es un asunto menor, ni de poca importancia. Mi planteamiento radica en cómo el estado, como regulador de la sociedad y poseedor de los instrumentos de la fuerza y del desarrollo, puede crear oportunidades para hacer que la crisis se convierta en una nueva y mejor realidad. El diseño y la implementación de verdaderas políticas públicas que junto con la sociedad, y en donde bien vale la pena puntualizar que, la sociedad civil tiende a organizarse de mejor manera ante un escenario de, desastre o crisis.  Si al desastre natural lo acompaña el desastre humano, estamos destinados al fracaso.

Baja California Sur ha sido declarado zona de desastre natural por las afectaciones del huracán Odila. Los municipios afectados son Comondú, La Paz, Loreto, Los Cabos y Mulegé; al día de hoy la falta de servicios y la rapiña se han hecho presentes; la gente ha organizado rondines, además ha creado formas comunitarias de ayuda alimentaria. Sin duda la ayuda del gobierno federal y de diferentes organizaciones se ha hecho llegar, falta mucho por hacer; el daño está hecho, es responsabilidad del gobierno y de la genta el tomar partida de la crisis y convertirla en oportunidad para crear y empezar.