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¿Qué tipo de político eres?

En la praxis política existen dos tipos de políticos: los tradicionales y los innovadores, ambos tipos se relacionan, actúan, conviven, acuerdan y muchas veces discuten entre sí. Vale la pena precisar que este no es un tema que se encuentre medido por la edad; se puede ser un político maduro, pero innovador o viceversa se puede ser un político joven, pero con un comportamiento tradicional.

¿Cómo saber quien es un político innovador y quien es un político tradicional? Se entiende por político aquella persona que ejerce o se dedica a realizar actividades políticas; en términos prácticos política es la ciencia del estado, del poder organizado y esta se encarga del estudio y de la toma de decisiones del poder público. Es decir el político tradicional o innovador es un tomador de decisiones que a través del poder público diseña, implementa y evalúa programas de gobierno o mejor aun políticas públicas.

El comportamiento de un político tradicional es muy común y por la forma en cómo se ha construido lo político en la política mexicana, los políticos tradicionales son los muchos.

Un político tradicional siempre llega tarde a sus citas o eventos, y siempre busca encontrar un pretexto o culpar a alguien, el político innovador por el contrario maneja una agenda ejecutiva, además que respeta su tiempo y el tiempo de los demás, procura tener una oficina de staff sumamente profesional donde incluso se contemplan los trayectos entre un punto y otro.

Un político tradicional siempre recibe y atiende, otorga incluso 60 minutos, al final del acuerdo otorga un abrazo fraterno y promete solución inmediata; el problema es que esa solución nunca se materializa. Contrariamente el político innovador otorga 15 minutos de manera ejecutiva, analiza y atiende e incluso al final puede ofrecer una respuesta negativa; pero es una respuesta inmediata, dicho de otra forma no ofrece esperanzas a lo que no es posible.

El político innovador se encuentra en constante capacitación y profesionalización; incluso un posgrado y el manejo de un solo idioma llega a ser insuficiente, y esto tiene sentido, no se pueden tomar decisiones trascendentales en lo público, sino se cuenta con capacidad y conocimientos científicos para consolidar la propuesta. Por el contrario el político tradicional actúa conforme a la experiencia adquirida en los años y en las vivencias, este tipo de conocimiento es válido y efectivo pero no siempre resulta ser certero para el universo de problemas públicos que existen hoy en día.

El político innovador cuando debe solucionar un problema publico se rodea de un grupo multidisciplinario, integrado por mujeres u hombres capaces en diferentes materias; incluso estos miembros no formen parte de su selecto grupo compacto; es decir ponderan y privilegian la capacidad por encima de la lealtad inmediata. En cuestiones mediáticas el político tradicional privilegia la máxima de: la mejor declaración es la que no se da, acompañada de la frase en la boca cerrada no entran las moscas; pareciera increíble pero estas frases son constantemente repetidas. Por el contrario el político innovador recurre al “no tengo comentario al respecto” y trata de abordar el tema en el que se desempeña o domina, incluso no entrando a declarar sobre algún tema que no sepa.

La diferencia entre un político tradicional y uno innovador no tiene nada que ver con la edad, el estrato social, político o económico, la diferencia radica en el comportamiento y la actitud; radica en los deseos por querer ser diferente, por crear nuevas alternativas y descubrir nuevas formas de efectividad. Incluso es posible la transición de lo tradicional a lo innovador y viceversa.

Los términos como políticas públicas, nueva gerencia pública, gobernanza, gestión estratégica forman parte del vocabulario de los políticos tradicionales pero muchas veces sin entender a profundidad los términos.

El país, el gobierno, las universidades, los partidos políticos, el tercer sector e incluso la sociedad en general se encuentran a la espera y a la urgencia de la llegada de políticos innovadores que entiendan las ciencias sociales, las políticas públicas e incluso que sean capaces de interpretar las ciencias exactas a través de las mediciones para lograr una correcta toma de decisiones. México se encuentra ávido de esta generación de políticos innovadores dispuestos y preparados para crear, innovar y transformar la realidad actual.