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El que pega primero… pega dos veces

Cuando un actor político atraviesa una crisis de popularidad, este se ve obligado a recurrir a estrategias muchas veces sin respaldo científico y por el contrario lanza propuestas dirigidas a las necesidades y a las pasiones de la gente.

Este parece ser el caso del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quien apuesta a ganar terreno político a escala federal y remontar sus bajos números de aceptación en el DF con su propuesta de aumentar el salario mínimo; como primer paso propuso aumentar para enero de 2015 a 80 pesos el salario mínimo, que es de 67.29 pesos diarios. Sin duda alguna una medida que  sometida a una consulta popular, a pregunta expresa todos los entrevistados dirán inmediatamente que sí. Algo muy similar pasaría si consultáramos a los niñ@s de una escuela primaria y les preguntáramos, si ellos estarían de acuerdo con aumentar 10 minutos más de recreo en su descanso; desde luego la comparación no tiene comparación, lo que pretendo demostrar en este ejemplo, es el margen tan reducido, casi nulo de entrevistados que diría que no está de acuerdo con un aumento al salario mínimo.

Después de la propuesta de Mancera vino la participación de Gustavo Madero, sin duda alguna una iniciativa tan socialmente aceptable no podía dejar de estar en la cancha del líder de Acción Nacional, y más aún buscando aceptación popular después del escándalo propiciado por su coordinador y algunos miembros de esa bancada; aunque Madero en lo general se muestra de acuerdo, lanza su crítica en lo particular a la propuesta de Mancera, al decir que es inadecuada por que no es tema local, por consiguiente es un tema que debe revisarse bajo las leyes e instancias federales y para contrarrestar la medida del PRD. Acción Nacional se fija la meta de recabar un millón setecientas cincuenta mil firmas en todo  país, a este sondeo aleatorio, lo acompaña una fuerte estrategia de posicionamiento. Y para no quedarse atrás el Secretario Alfonso Navarrete Prida, titular de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, asegura que existe la minuta de la reunión que sostuvo el Presidente de la República con él y con el Secretario Videgaray en febrero de 2013, en la que los instruyo a trabajar en la iniciativa para desvincular el salario mínimo de prestaciones inflacionarias y en donde de igual forma Navarrete Prida afirma que esta iniciativa se le hizo llegar al gobierno capitalino en junio de 2013. Bien por la aclaración del Secretario, sobre todo porque el gobierno de la República no podía quedarse atrás en esta media tan popular, pero vale la pena recodarle a Navarrete Prida que tanto en política como en una gresca callejera; el que pega primero pega dos veces.

A todo esto vayamos entendiendo el tema y los mercados, de conformidad con lo establecido en el Articulo 90 de la Ley Federal del Trabajo, el salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo un trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo, y este deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural que es ahí donde reside el problema. El Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Juan Manuel Chaparro indico que el salario mínimo ya esta rebasado y que más bien este se utiliza como medida para calcular multas o sanciones; ante esto el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México afirma que el poder adquisitivo del salario mínimo ha caído 76.3% en los últimos 25 años y que por consiguiente el salario mínimo es solo una referencia económica y no un reflejo de la realidad.

Sin duda este no debiera un tema político-electoral, tendría ser parte de un debate a profundidad, ya que el salario mínimo no debe estar sometido e impulsado por fuerzas políticas bajo coyunturas de popularidad, sino que este debe centrarse en el campo de la productividad, ya que al aumentar el salario mínimo sin tomar en cuenta al mercado puede provocar una espiral inflacionaria en donde todos pero principalmente los trabajadores de los sectores primarios y secundarios pudiesen perder su empleo, es por ello que, lo que se debe incrementar es la productividad laboral.