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Causa y efecto

El pasado 23 de agosto el portal inglés The Economist publicó un inquietante estudio sobre la relación que existe entre los ingresos y la criminalidad. Incluso el artículo inicia con una exposición de Aristóteles, donde el filósofo griego escribe que “la pobreza es la causa del crimen”, y ciertamente la pobreza y el crimen se encuentran asociados entre sí. El investigador Amir Sariaslan del instituto Karolinska en Estocolmo recientemente publico en el diario de psiquiatría de Gran Bretaña un estudio donde, el Sr Sariaslan y su equipo se dieron a la tarea de estudiar más de un millón y medio de niños que nacieron en Suecia entre 1989 y 1993. Los investigadores iniciaron su estudio, basándose en tres puntos medulares: Los logros educativos, los ingresos anuales por familia y los cargos criminales.

En Suecia la edad de responsabilidad criminal es de 15 años en adelante, es por ello que el promedio de edad de la investigación se basó en esa edad. La primera comprobación no fue una sorpresa, los jóvenes que crecieron en familias cuyos ingresos fueron por debajo de 50 dólares resultaron ser siete veces más propensos de ser convictos en crímenes de violencia y dos veces más probables de ser convictos por delitos de drogas.

El estudio realizado sorprendió a los investigadores, al descubrir que las familias que iniciaron en la pobreza y que ascendieron por alguna razón al círculo de la riqueza y cuyos niños pequeños nacieron en ese relativo ascenso, resultaron en el estudio ser propensos a imitar el mal comportamiento de los hermanos mayores que vivieron más en la pobreza que en la comodidad de la riqueza; en ese caso el ingreso familiar no es un factor determinante de mal comportamiento ya que el papel de los hermanos mayores representa un factor determinante. Incluso, esto no quiere decir que aun siendo mayor el nivel de ingreso de un niño que nació en una transición de pobreza a riqueza va a cambiar de inmediato su comportamiento o nivel cultural, ya que si busca imitar una forma de desempeño en la sociedad será la de su hermano mayor, que creció en un ambiente más de pobreza, que de riqueza y en el encontrara más, un mal comportamiento direccionado hacia la criminalidad

Otra posibilidad que se plantea en este estudio es la de los genes que predisponen el comportamiento criminal, esto podrá sonar peyorativo pero muchos estudios sugieren la existencia de un gen criminal, y que este es más común en las clases sociales bajas que en las clases  altas, resultado esto indudablemente por la carencia de oportunidades, de calidad humana y desarrollo educativo y cultural que falta por promover e impulsar en las clases sociales bajas.

Al final del artículo se aclara que este es solo un estudio, y por ende cada quien puede aterrizar sus propias conclusiones, ya sea para probar o comprobar otras teorías, pero se demuestra el hecho que las personas que viven en pobreza, se encuentran inconformes y que no existe excusa para ignorarlos.

Ahora bien aterrizando a nuestra realidad, en donde nuestra economía y nuestras condiciones políticas y sociales son totalmente diferentes a la realidad sueca, tenemos y debemos entender, que este estudio se debe dimensionar desde el punto de vista en el que hoy nuestro país sufre un desbordamiento del crimen organizado sin precedentes.

Sin duda los esfuerzos del gobierno federal han sido permanentes, la última estrategia ya aterrizada a la realidad de hoy es la Gendarmería Nacional, institución que busca desactivar y recuperar zonas abatidas por el crimen organizado; sin embargo no solo se pueden implementar políticas de combate a los problemas ya establecidos, la estrategia debe estar dirigida en dos vertientes: La de la prevención y  el restablecimiento del tejido social y la de la recuperación de los espacios secuestrados por el crimen.

A mi parecer la estrategia de la Gendarmería Nacional,  si va, acompañada con una estrategia integral que parta primero desde lo social; en donde se empiece por la implementación del nuevo programa anunciado por el Presidente Enrique Peña llamado “Prospera” antes solidaridad, y que junto con la política social de la Cruzada Nacional contra el Hambre además de la suma del nuevo programa México sin trabajo infantil se podrá combatir de raíz no solo la criminalidad ya establecida, sino que se abre la posibilidad de reducir la brecha de la pobreza y la desigualdad de fondo y de origen, ya que como leímos en un principio comprueba lo dicho por Aristóteles que la pobreza es  la causa y el efecto del crimen.

escorza7@gmail.com