Intimidades Colectivas

Lo verdaderamente importante de la vida

Al final del día, o como dice la canción: “con el atardecer”, se recoge el fruto de la jornada. Muchas ficciones nos hemos inventado los seres humanos y, curiosamente, ellas nos han impuesto ciclos y evaluaciones. El año termina y es inevitable la evaluación, el valorar lo hecho estos doce últimos meses.Después de un acontecimiento doloroso en su vida, le escuché a un amigo una frase que por cualquier ángulo que se le vea luce dura como la verdad. Habíamos quedado en platicar pero en esta ocasión, él lo dijo, “de lo verdaderamente importante de la vida”. Cada persona otorgará más o menos importancia a diversos aspectos de su vida. Haber terminado los estudios profesionales puede ser para alguien el acontecimiento más memorable del año, pero si preguntamos a esa misma persona si eso fue lo más importante de su vida en el año probablemente responderá que no.Generalmente lo más importante de la vida poco tiene que ver con logros, conquistas, compras, posesiones. Más bien tiene que ver con personas, con afectos, con el corazón y las entrañas. Nuestros afanes, “los trabajos y los días”, cobran sentido en la medida en que están anclados a propósitos marcados por los sentimientos. ¿A quién le abrimos el corazón este año? ¿A quién acompañamos o por quién nos dejamos acompañar? ¿Con cuál sonrisa nos quedamos de estos doce meses? ¿Con cuál abrazo? ¿Con qué palabra? Para todo lo demás, es cierto, está una de las ficciones más poderosas de la historia, el dinero. Atravesamos 2015 como atraviesan las estaciones estos doce meses: días primaverales; lluvias y hasta tormentas veraniegas; rupturas y remansos otoñales y, desde luego, fríos como esos que cortan la piel en invierno. Muchas noticias, muchas novedades personales y familiares. Tal vez algunas heridas estén aún frescas y éxitos logrados estén todavía siendo disfrutados… al final, seguramente, con los que queremos y los que nos quieren: con los que podemos afirmar que son lo verdaderamente importante en nuestras vidas.Compartir lo que se es y ser agradecidos. Dar lo que se es y recibir el afecto de las otras, de los otros. Quienes son creyentes vivirán su agradecimiento desde el horizonte de su fe y quienes valoren el sentido de lo que son más allá de la perspectiva religiosa lo harán desde la fe en el ser humano, la medida perenne de todo afán. Al final del día regresa el sembrador con la semilla transformada en fruto a gozarla con quienes son lo más importante de su vida.


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