Intimidades Colectivas

¿Por qué el infierno de Ayotzinapa sí y el de Allende no?

Asistimos a la movilización social de mayor impacto nacional e internacional desde el levantamiento zapatista de 1994 motivada por alguna situación en México. Lo confirma así, entre tantos más, coberturas en medios influyentes de Estados Unidos y Europa, declaraciones del Papa Francisco y miles de participantes en actos en las más diversas ciudades del planeta: el tema de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa ha sacudido el entramado político mexicano. En este contexto, ha recobrado pequeño interés el atroz suceso de 2011 en Allende, Coahuila, hecho al que Sergio Aguayo calificó alguna vez como “la peor masacre de la guerra”, pero que no suscitó movilización social y fue cuidadosamente ocultado. Algunas voces han preguntado por qué el silencio y la no movilización ante la desaparición de al menos 300 personas en Allende y en cambio 43 de Ayotzinapa ha generado tan grande y solidaria reacción. Planteo algunos aspectos que pudieron influir en tan opuestas reacciones a infiernos paralelos:a) Tradición reivindicativa: Ayotzinapa (y Guerrero) posee una tradición reivindicativa, una práctica antiquísima de lucha por derechos. Lo anterior no es precisamente una cualidad en Coahuila.b) Empatía: la que genera un estudiante difícilmente otro sector de la población lo provoca (los niños seguramente sí).Atacar a un estudiante es condenable. En Ayotzinapa desaparecieron a estudiantes; en Allende fue a un horrendo y a la vez vago “todos”. c) Símbolo: Ataque a estudiantes en Ayotzinapa resignificado como marginación, corrupción, impunidad… es un referente simbólico en el cual confluyen compartidas frustraciones arcaicas y demandas urgentes. Allende tenía la particularidad de la atrocidad pero la generalidad de “la guerra del narco”. d) Coyuntura caciquil: Aguirre cayó como gobernador ante la demanda social pero también por el fuego cruzado de intereses partidistas. Lo de Allende era Coahuila, el estado del entonces presidente del PRI, quien poco antes había congregado en Torreón a toda la élite política nacional de su partido para aplaudir su gestión como gobernador (independientemente de la inseguridad imperante); en tanto que al PAN del presidente Calderón le resultaría desastroso publicar una masacre así.e) Censura mediática: la autoimpuesta por la amenaza real a la práctica periodística- no olvidar los ataques a medios y periodistas de La Laguna y el estado-  y la vinculada a los hilos del control político.Hoy, además de su exigencia central, Ayotzinapa  reta a construir un Estado inclusivo, ajeno a la corrupción e impunidad. Ajeno a la posibilidad de que Allende y Ayotzinapa se repitan. 


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