Intimidades Colectivas

No es que no exista: Dios está ocupado

“Varias veces le he preguntado a Dios: ¿dónde estás?, ¿dónde estás cuando se te necesita?”. Su voz se quiebra. En pedazos se funde con lágrimas frías que dibujan arroyos de incierto recorrido en la debilidad de su cuerpo. No logro atinar qué será lo mejor que pueda decirle en ese momento. Pienso que cada palabra que diga solo habrá de confirmarle que no es la inacción de Dios la que duele sino su silencio. La abrazo con timidez. Y comparte uno o dos detalles más del secuestro de su hermano. Al final estamos solos, parece decirle mi abrazo. Y deseo que sienta más el estamos y menos, o nada, el solos.Apenas la mirada noticiosa se hacía de una atalaya para dimensionar el derribo del vuelo MH17 en que, en medio del conflicto entre Ucrania y Rusia, el mundo se quedó sin 298 historias menos que narrar, 298 vidas menos de cuerpos convertidos en nada en territorio controlado por rebeldes armados con equipo fabricado en la Rusia influyente en una Europa dependiente del gas moscovita, apenas, decía, esa mirada salía de su terrorífico asombro, sobre Gaza yacen más de mil personas muertas. Israel otra vez. Afirma defenderse, prevenir, reaccionar. Pero no habrá películas que ganen un Oscar por contarnos de las muertes palestinas ni de ahora ni de antes ni en mucho tiempo.El infierno, pues, no descansa. Además es ubicuo, como el silencio de su contraparte. El infierno puede llegar a cualquier edad y en casos trágicos a veces muy temprano, cuando, por ejemplo, los dientes aún se caen para dar lugar a otros, cuando se supone que uno está aprendiendo a leer y cuando la imaginación es la lente de nuestros días. Así le ha llegado a miles de niñas y niños que solos, de la mano del peligro, atraviesan Centroamérica y México imaginando que en este mundo también hay una rebanada de felicidad para ellos. A esa edad se puede imaginar todo, incluso que es verdad que la dicha es para todos.Una de las caras, o quizá para usar un lenguaje más contemporáneo deba decir una de las aplicaciones más descargadas del infierno son las guerras intestinas como esas de ahora en Siria, Libia, Afganistán… o la ofensiva del Boko Haram o esas encubiertas de baja intensidad que solo padeciéndolas cobran existencia porque mientras no sean noticia hay quien cree que no son realidad. Pero basta un viaje sin prejuicios a la América Latina rural para ver cómo el mal trae descalzo el ánimo de los sin voz.Y el coro rulfiano del Ébola en Liberia, Guinea, Sierra Leona...Aquella noche, sin embargo, el ingenuo de Pablo Neruda decía que podía escribir los versos más tristes.


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