Intimidades Colectivas

No esperar al futuro: mejor construirlo

Hemos crecido con la suposición de que el futuro siempre será mejor y que el progreso es permanente. Pero este supuesto está más relacionado con una forma de interpretar ciertos acontecimientos que con las dinámicas reales.

Es cierto que los avances científicos aplicados a la tecnología o a la medicina, por ejemplo, nos han permitido satisfacciones que en el pasado no se tenían. Resulta obvia la importancia del internet que ha facilitado la posibilidad de comunicación y de educación, por ejemplo.

La mejoría en la esperanza de vida pone de manifiesto también que, en promedio, muchos países han logrado que su población se encuentre mejor alimentada, con acceso a médicos y medicamentos, con mayor bienestar, en resumen.

Este par de ejemplos, tan cotidianos, permiten afianzar la suposición de un progreso permanente, de que el futuro siempre viene acompañado de mejorías.

Sin embargo, hay contraejemplos a esa creencia: si bien las redes sociales han creado comunidades para despertar la solidaridad; un mayor conocimiento entre personas, pueblos y culturales; o una democratización de la información, entre otras ventajas, también han sido vía por donde el odio, racismo y violencia ha proliferado exponencialmente. Y donde no necesariamente la comunicación ha mejorado.

Los mayores avances tecnológicos han encontrado aplicación también para destruir masivamente. Para generar guerras. Para hacer de la paz una condición en permanente vulnerabilidad.

Así pues, el progreso logrado no se encuentra exento de retrocesos y mucho menos es un andar permanente y continuo. La realidad suma y resta pasos.

Por eso esperar al futuro no siempre resulta la mejor apuesta. Esperar a que del supuesto árbol del progreso caiga el fruto que buscamos es una actitud de riesgo a quedarse con nada o con muy poco para el bienestar personal y comunitario.

En otra oportunidad abundaré sobre esto, por lo pronto dejo aquí el tema: las sociedades con mayor bienestar y goce de libertad, no son las que esperan al futuro, sino las que deciden construirlo...permanentemente. 


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