Intimidades Colectivas

Entre escombro en el 85; hoy sirve desde Torreón

A su alrededor había más de mil personas fallecidas. Pero aturdido como estaba no sabía lo qué estaba pasando ni que tantos cuerpos sin vida estaban allí. Quizá en cosa de segundos lo primero en que reparó fue que se encontraba entre escombros, en medio de gruesas lozas y pintado en polvo.

Apenas unos minutos antes era un día normal para el joven residente del Hospital Juárez.Se han cumplido treinta años de la tragedia que cambió a México y, como diría Benedetti, bastaron unos momentos del más terrífico sismo que ha sacudido a la capital y otras poblaciones del país, para que se le recuerde por siempre: así de relativo es el tiempo, nuestras seguridades y hasta nuestros proyectos de vida.

“Y llegó un momento en que estuve en paz, como aceptando lo que ocurría y me sentí listo para lo que viniera”, nos comenta uno de los más reconocidos gastroenterólogos en Torreón.

“Con cuatro gatos de los que se usan para cambiar llantas quitaron los escombros entre los que estaba, y me sacaron”, abunda el doctor.Pese a que en varias ocasiones habíamos recurrido a sus servicios, apenas esta semana, no sé a propósito de qué (vaya coincidencia, precisamente en la semana del aniversario treinta), supimos de esa experiencia que le dejó secuelas físicas pero sobre todo cambió su vida, la manera de estar en ella y su sentido.

“Esa experiencia significó para mí un llamado a vivir con un sentido ético de servicio, de modo que en cualquier momento yo pueda decirle a Dios que estoy listo.”

Fueron esas palabras las que me hicieron solicitarle que me permitiera compartir su testimonio en esta columna.Muchos en la enseñanza hemos buscado que los estudiantes reflexionen y tomen conciencia de que a la vida hay que otorgarle un sentido donde el servicio y el ver por las demás personas sea parte de las opciones propias.

Pero que lo diga alguien que estuvo, por el sismo, en la frontera última de la vida cobra un valor especial. Desde la antesala de la muerte la vida se ve y asume de otra manera. Al menos así para el doctor José Luis González Silva, quien estuvo entre escombro en el 85 y hoy sirve desde Torreón. 


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