Intimidades Colectivas

Los dueños del futuro

Los cimientos del futuro implican años de construcción en el presente. Pero las agendas de las naciones suelen estar dominadas por obsesiones, lastres y nivel de aburrimiento.

 

Estados Unidos, tiene en el centro de su agenda interna al racismo, todavía irresuelto y no solo evidenciado contra afroamericanos sino contra hispanos y cada vez más contra musulmanes. La irrupción del arrogante e imbécil del candidato presidencial republicano ha atizado la agudeza de la agenda racista y excluyente.

 

El poderío científico, tecnológico, militar y de innovación que distingue a Estados Unidos ha sido incapaz de resolver cuestiones fundamentales que otros países desarrollados han atendido mejor: la desigualdad económica, pobreza, inclusión social y convivencia pacífica.

 

En Europa, el terrorismo. Europa y su incapacidad para integrar con solvencia la abrumadora inmigración del norte de África y del mundo musulmán. La exacerbación de los nacionalismos se fertiliza con los recurrentes actos terroristas. Europa ante su espejo revisitado: el fracaso del bienestar sostenido. Europa o la eterna promesa intramuros.

 

China, en contraparte, compra, invierte, financia canales transoceánicos, fabrica lo que el mundo consume y llena las mejores universidades de Estados Unidos y Europa con miles de estudiantes de notable habilidad para las ciencias duras y los idiomas. China juega en el futuro.

 

México ata su agenda a un triángulo perverso: corrupción, educación deficiente y crimen organizado. Todavía somos un país que celebra como victoria de estado lo que debió resolverse como básico para el desarrollo hace cincuenta años.

 

No resulta difícil prever de quién será el futuro.

 

En un globo convulso, amenazado por la desintegración y la emergencia de nuevos conflictos, como país no sólo no estamos haciendo las apuestas convenientes, sino que no somos capaces de establecer condiciones básicas para jugar con ventaja en unos años ni para hacer las apuestas necesarias.

 

Es desesperante en términos de análisis, pero dramático en el día a día de millones de hogares.

 

Si una educación de calidad es el boleto al mundial del futuro, aún jugamos en Concacaf. Otra vez llegaremos retrasados a la salida del vuelo al futuro que se avizora con una hegemonía Hecha en China.



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