Intimidades Colectivas

El ciudadano Roberto Gómez Bolaños

El día que la selección mexicana de futbol cuente entre sus filas con un jugador de la categoría del Chanfle ganará el Mundial de Futbol: no antes, no después. Su capacidad para driblar, estar en el área en el momento oportuno, la suerte que requiere todo goleador son cualidades únicas en el Chanfle. Apuesto a que todo mexicano que alguna vez ha jugado futbol en la calle, escuela, atrio, llano o en el Estadio Azteca ha tenido, aunque sea por segundos, un sueño como el que hizo realidad el Chanfle. Como crack que era sólo él podía meter 24 goles en un solo partido y en una sola película: ¡Grande, Chanfle!Platicaba con un amigo jesuita que Roberto Gómez Bolaños – ex alumno marista y UNAM- no merecía morir en este momento convulso del país. Su fallecimiento se ha aprovechado como recurso para amainar la más errática de las campañas de gestión de crisis en la historia política del país, ante la conducción perversa, corrupta e injusta de las cosas del Estado en México. Los lunes por la noche de mi infancia estuvieron marcados por frases como “fue sin querer queriendo”, “se aprovechan de mi nobleza”, “se me chispoteó”, “no contaban con mi astucia”, y personajes como El Chavo, El Chapulín Colorado, Chaparrón Bonaparte, Profesor Jirafales, Kiko, La Chilindrina… desde luego, no conocía entonces que el creador de ese mundo antes había hecho de todo para apoyar la economía de su madre viuda y hermanos huérfanos, incluida una efímera carrera de boxeador ( años después vi una foto de él con el campeón de box oriundo de mi tierra Vicente Saldívar). Uno de aquellos trabajos previos había sido la serie “El ciudadano Gómez”, donde se retrataba a un personaje que daba cuenta de ese tipo de personas ocupadas en ayudar a quien más lo necesitaba y en mejorar a la comunidad.Una anécdota que me ocurrió en Washington, DC: estudiábamos derechos humanos alumnos de varios países y, en esas primeras horas en las que se suele compartir piropos a las respectivas naciones, estando yo con un grupo de colombianas ante quienes ponderé la figura de García Márquez y el vallenato, música que tanto disfruto, una de ellas me dijo que cuando estuviera en México lo primero que iba a comer sería “una torta de jamón, como las que le gustaban al Chavo del 8”.En su autobiografía, el Ciudadano Roberto Gómez Bolaños dejó escritas frases como: “el Presidente Lázaro Cárdenas había tenido el acierto de expulsar del país a Plutarco Elías Calles…También fue acierto la Expropiación Petrolera…lo que se le puede reprochar a Cárdenas fue la institución del tristemente célebre “dedazo”. Desde entonces bien puede decirse de esta democracia mexicana: “Oh, y ahora, ¿quién podrá defendernos?” Yo diría: muchos como el Ciudadano Gómez.


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