Intimidades Colectivas

Torreón: pensar el futuro

Sobre todo en el campo la palabra divisar cobra el sentido de perspectiva. Hay puntos en lo alto de una colina o al borde de un cañón que permiten poner los ojos kilómetros adelante. La mirada se confunde con las nubes o con lo apenas visible a lo lejos y se imagina allá. Tal vez he visto pinturas de pastores divisando mientras el ganado deambula al encuentro del alimento. También he escuchado pequeñas historias que surgen mientras los pastores divisan: ven en perspectiva, meten un pie en el futuro.Hay una tradición profética que para hablar del futuro lo hacía anunciando catástrofes. Un humor ácido al estilo Cioran podría recomendarles a los agoreros del fracaso y la catástrofe que ni siquiera se esfuercen en repetirlo ni derramen bilis gratuitamente, pues con el ser humano a lo que da el fracaso está asegurado.Otra tradición profética que tuvo su auditorio y cometido importante anunciaba un futuro a partir de la restauración. Veían posible un futuro en la medida en que el pasado se restaurara. Partidarios del todo pasado fue mejor, apelaban a  la memoria como si esta no tendiera naturalmente a seleccionar del pasado sólo lo mejor, aquello que apelaba al orgullo como recurso de sobrevivencia y con ello suponer que todo en el pasado era así. Desde otra perspectiva, más decimonónica, las figuras del burro y el león ayudan a comprender actitudes ante el futuro. El burro es fatalista, se siente a gusto con la frase aquí nos tocó vivir y seguramente la providencia nos traerá cosas mejores. Con humor podríamos decir que en política es un nihilista. El león por su parte ruge. Se inconforma y dice no a lo que considera equivoco. El futuro lo imagina, nada más, como algo distinto al presente. Se siente a gusto con la frase el futuro no debe ser igual al presente. Pero sólo ruge. No sé si aplique a los leones lo mismo que a  los perros que ladran o a los tuiteros de pacotilla. Octavio Paz aludió al poeta y al niño como creadores. Ya lo había hecho Nietzsche un siglo antes y al inaugurar el horizonte de pensamiento hegemónico en Occidente durante dos mil años su fundador lo había practicado. Un futuro creado por el sí y no solo retazo del no. Concebir el futuro personal y más el de una región comprende un reto mayor cuando se hace desde el sí porque implica responsabilizarse de la creación, realización y resultados. Por eso es más sencillo decir cuál Torreón no se quiere que definir cuál Torreón sí se quiere. Incluso la noticia local tiene como matriz el no. Entrenados para la fatalidad y el no, a muchos con acceso a los altavoces la palabra se les ablanda cuando se les pregunta por el sí. Por eso hay regiones que heredan retazos. Otras ciudades, en cambio,  se encargan de sus columnas y bienestar.



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