Intimidades Colectivas

Torreón: no es lo mismo crecer que engordar

La recuperación del centro histórico de Torreón ha sido planteada desde diversas posiciones: algunas enfatizan el aspecto de infraestructura cultural, otros comercial, unos más de alumbrado, otros seguridad, etc.; en otra entregue mostré que ninguna otra zona de Torreón había recibido tantos recursos para su infraestructura como esa y pese a ello la demanda permanecía. Entonces algo más que sólo mejor alumbrado, más seguridad, mayor infraestructura cultural y estacionamientos es lo que ese sector requiere.
El Programa Nacional de Infraestructura (PNI) tiene un dato muy interesante que nos ayuda a comprender mejor parte de la problemática urbana de la Zona Metro Laguna y a explicar con mayores elementos la complejidad de sectores como el del Centro de Torreón.
Según el PNI, la Zona Metro Laguna es la que más ha crecido en cuanto a su mancha urbana de 1980 a 2010 en México en relación al crecimiento poblacional, pues la mancha urbana creció 11 por ciento promedio anual en tanto que la población sólo lo hizo en 2.9 por ciento. En eso treinta años, la mancha urbana de la zona metro Laguna ha crecido más de trescientos treinta por ciento y la población poco más de treinta. En ese mismo lapso, el número de vehículos particulares creció en 150 por ciento.
Lo anterior significa ensanchamiento urbano que encarece servicios, accesos, seguridad; significa dispersión que aleja del centro y reubica espacios comerciales y laborales; significa movilidad centrada en el auto particular y deficiente transporte público; significa segregación y socavamiento espacial de los lazos de convivencia. Significa que la ciudad engorda pero no crece.
Ampliación urbana desordenada y hasta peligrosa. Como ejemplo tenemos la nueva vía a San Pedro. Pese a ser una de las más nuevas y encauzar la zona de mayor empuje comercial y habitacional medio y alto es una carretera que la autoridad recibe y administra sin considerar la seguridad del peatón (no hay banquetas, es decir el peatón no tiene derecho a existir); el ciclista (por allí a diario pasan cientos de ciclistas que van al trabajo y no está demarcada la ciclovía, tampoco tienen derecho a existir); ni del automovilista, pues se le ofrece una vía inacabada. Los decesos y accidentes son continuos y amen del descuido e irresponsabilidad individual o las fallas mecánicas, está la omisión de la autoridad que provee de rutas deficientes, inseguras, y sólo hasta que hay víctimas mortales pone atención al respecto.
Claro, acostumbrados a bachear, lo único que se hace es cerrar retornos. Y la ciudad engorda, pero no crece.


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