Intimidades Colectivas

¿Sólo eso de Ayotzinapa Senadora Hilda Flores?

En uno de sus aforismos Ciorán escribió algo que bien pudiera aplicarse a México: nos vivimos más en lo inconcebible que en lo posible. Todo el entramado violento e inseguro de la última década lo confirma un día sí y otro también. Mientras tanto, la arena política colma sus mensajes con el maquillaje propio del eufemismo, se elude el lenguaje cuya precisión causa ruido o pone en riesgo la carrera política de algún personaje y en su lugar  se elige aquel que posibilita cualquier interpretación menos la próxima a la realidad.Llamó mi atención un tuit de la senadora por Coahuila Hilda Flores con un mensaje dirigido a “Ayotzinapa”. Lo transcribo: “Como madre, comparto el gran dolor y aflicción de ellas; como ciudadana, condeno tan deleznables hechos; como fiel creyente, ruego a  Dios porque jamás estos hechos de inconcebible crueldad vuelvan a repetirse. Ayotzinapa, estoy con ustedes. Hilda Flores. Senadora.” Se trata, en mi opinión, de un texto cuya redacción se acerca más a la conmiseración que a la solidaridad y cuya compasión estratégicamente redactada elude el compromiso.La opinión que externo se fundamenta en un contexto: quien da el mensaje es, según el perfil de tuiter, senadora priista y presidenta de la comisión de atención a grupos vulnerables. Pues bien, de acuerdo a las versiones estenográficas del senado mexicano, allí donde se juega su carrera política y su deber como senadora, Hilda Flores no ha mencionado si quiera la palabra Ayotzinapa: no ha presentado un punto de acuerdo acerca de la exigencia de las madres, con quienes dice compartir dolor, para que aparezcan vivos sus hijos; o uno en el que se solicite a la PGR esclarecer, con pruebas, los hechos y dar con los responsables. Qué bueno que ruegue a Dios para que esos “hechos” no se repitan (¿estará en Dios el evitar eso o el permitirlo?), pero me temo, como fiel creyente, que se trata de hacer algo más mundano, más de instituciones, más de leyes, más de cumplimiento del deber de cada uno, de cada senador… ¿qué le pediría Dios a una senadora en este caso?Hace unos días la mamá de Fanny se ató al asta bandera de la Plaza Mayor de Torreón, Coahuila, para exigir que se esclarezca el caso de su hija desaparecida hace diez años y no hubo por parte de la senadora Flores un mensaje (ni como madre ni como creyente) para la coahuilense… y ni digamos para los dolientes del municipio de Allende y etcétera. Finalmente esto ocurrió en Coahuila, estado del que ella es senadora y, dicen, aspirante a gobernadora. En fin, todo es posible en un país donde lo cotidiano es  vivir en lo inconcebible. 


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