Intimidades Colectivas

Sentido de pertenencia y voto

Una de las ideas que he compartido en diversos foros y publicaciones es la siguiente afirmación: “Vivir es convivir”.

Parece una obviedad y su lógica luce incontestable. Pero en el día a día de nuestras vidas esa aseveración no es ni obvia ni lógica. Múltiples ejemplos podemos ofrecer de cómo desde las familias hasta en las relaciones internacionales nos obstinamos por inhibir la convivencia, destruir su posibilidad.

Los conflictos armados, violencia contra minorías, terrorismo o la exclusión sistémica ponen ante nuestra mirada un ejercicio permanente contra la convivencia.

¿Por qué nos resulta tan difícil convivir si, radicalmente, solo somos viables conviviendo? Si revisamos nuestra historia personal, nos daremos cuenta cómo ella es la suma de experiencias de convivencia. Incluso la experiencia más íntima, está en relación a otras personas y realidades.

Pero darnos cuenta de ese dato implica un poco de filosofía diaria. Una dosis de encuentro personal que enriquezca, digámoslo así, nuestra conciencia.  Se trata de asumir nuestra condición de realidad humana. Y ella nos ayuda a comprender que, al convivir, estamos vinculados a una comunidad.

En muchas ocasiones nos hemos referido a “nuestra gente” o “nuestros vecinos”. Y usamos esas expresiones no porque sean propiedad nuestra, sino por la convivencia específicamente desarrollada con cierta gente o tales vecinos. Cuando tomamos conciencia de esa condición de seres que conviven, surge un sentimiento de pertenencia a un nosotros: nuestra familia, nuestra ciudad, nuestro país, nuestro trabajo. Lo que conlleva una conexión y compromisos únicos.

Sentir y saber que pertenecemos a una comunidad nos provee de un compromiso especial con quien convivimos. Y no se trata de cualquier compromiso sino de aquel que nos hace tomar la decisión de contribuir solidariamente a realizar los propósitos y metas comunes, es decir, a ejercer nuestra ciudadanía.

El voto en las elecciones, por ejemplo, es una manera de manifestar mi compromiso con la comunidad a la que siento y sé que pertenezco.


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