Intimidades Colectivas

Riquelme: ¿primer tropiezo?

Tenemos dos semanas atestiguando declaraciones del alcalde Riquelme poco convenientes en términos de comunicación en un momento en que el ayuntamiento se esfuerza en vender su trabajo gracias a los baches que está tapando y a la constitución de consejos ciudadanizados en los institutos que sustituyeron a las direcciones de las que toman nombre y funciones. Compañeros en este espacio lo han señalado desde varios ángulos.
Diversas agrupaciones de la sociedad civil han recibido con beneplácito las primeras acciones del Alcalde, más aún, la desconfianza que suele despertar el poder público entre quienes se organizan desde la sociedad parecía disipada en varias asociaciones. Sin embargo, ante la insistencia de Participación Ciudadana 29 de clarificar el asunto SIMAS, el alcalde en un dicho – quiero suponer- descontrolado, hizo señalamientos hacia los integrantes de esa organización. Grupo, por cierto, muy bien visto en gran parte del círculo rojo local. Con sus declaraciones se colocó ante la opinión publicada en una disyuntiva: ¿a quién creerle?, ¿a él o a Participación Ciudadana 29? La organización, por lo pronto, divulgó documentos que sostienen sus dichos.
Un acto semejante se suscitó con las declaraciones de empresarios locales por la inseguridad que padecen sus negocios. El alcalde tiene todo el derecho para estar en desacuerdo con esta o aquella opinión, pero manifestar su diferendo diciendo que está dispuesto a “debatir” las cifras de inseguridad – como registró este medio- es un tanto fuera de lugar. El Consejo Cívico de las Instituciones de La Laguna (CCIL) en un ejercicio de georeferenciación  pionero a nivel nacional, documentó la inexactitud de las cifras oficiales de incidencia delictiva. La evidencia no se debate.
Coincido con el Alcalde en que no todos los delitos de alto impacto son atribuibles al gobierno municipal-sería una inexactitud y necedad hacerlo- pero difiero respecto a que las cifras puedan debatirse. Las cifras se registran y miden bien o mal. Y si se registran y miden mal, es conveniente que cada autoridad en su ámbito de competencia lidere su correcto registro y, lo más importante: su  adecuada y sostenida atención, no que debata.
Poco días de gobierno como para que ya se presenten este tipo de tensiones en la gestión municipal con organizaciones ciudadanas críticas. Si la intención realmente es la de encauzar los ánimos colectivos para responder a los retos que enfrenta el municipio hay que sumar. Excluir de la participación, por el contrario, no nos lleva a donde la comunidad aspira. Hay tiempo, por el bien colectivo.


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