Intimidades Colectivas

C. Presidente Municipal de Torreón:

Recibí vía correo electrónico a las 18:09 del 27 de marzo una invitación firmada por Usted para presentar ponencia en las mesas de trabajo del tema “desarrollo social”, en el contexto de elaboración del plan municipal de desarrollo. La fecha límite para recibir  ponencias, según la invitación, es el 28 de marzo a las 15:00 horas. Elaborar una ponencia en menos de veinticuatro horas es difícil y más si se supone que a quien se invita pudiera tener compromisos anteriores. Al propio gobierno municipal le ha tomado tres meses organizar este foro, a pesar de los seis meses previos que tuvo para adelantar- como hizo- procesos de todo tipo en la transición de gobierno local.
Como sea agradezco la invitación hecha en tanto “investigador y columnista”. Como lo primero no considero pertinente enviar una ponencia hecha al vapor (o sólo por convivir); pero como lo segundo aprovecho este espacio para sumar las siguientes consideraciones:
La planeación en los gobiernos de Torreón ha tenido tres particularidades: 1) la participación de actores sociales relevantes entre científicos, académicos  y profesionales lo que enriquece el ejercicio; 2) la inoperancia de los planes y 3) creer que se inventa el hilo negro. Se redactan documentos útiles para la gestión pero orillados a cumplir el requisito temporal del Código Civil del Estado y, aunque se presenten festivamente, a llenar bodegas. Obviamente  no hay que dejar de planear, pero sí hacerlo diferente y hacer que cumpla su cometido legal y práctico: que las políticas públicas sean eficaces para agregar valor social.
En este sentido, desde 1997 a la fecha, se han redactado cinco planes municipales de desarrollo y  entre las problemáticas señaladas en todos ellos están “pobreza y desigualdad”, temas del foro de hoy y cuya situación, en lo sustancial, permanece en Torreón (según los datos más recientes del CONEVAL y contrario a lo difundido falazmente en el estado, la pobreza ha crecido en Coahuila). 
No solo en sustancia la situación permanece sino que a la inversión y empleo  que cumplen una década de insuficiencia se suma la crisis de seguridad que ha dañado la cohesión social, lo que complejiza aún más el modo de afrontar, desde las capacidades y atribuciones municipales, el desarrollo social.
En el ánimo de romper la inercia de inoperatividad de los planes, así como de contribuir eficazmente al desarrollo social en Torreón considero que hay tres aspectos insoslayables: establecer metas y esquemas de evaluación de las políticas públicas; transparentar la asignación de recursos y considerar el principio de inclusión como eje articulador de acciones de desarrollo social.


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