Intimidades Colectivas

Misericordiando: Literatura y política en el papa Francisco

Cumplió un año del pontificado de Francisco, el argentino que decidió hacerse jesuita porque esa Orden era “fuerza de avanzada de la Iglesia”, según refirió él mismo. Muchos cristianos recibimos con beneplácito su elección pero quizá pocos imaginaron los alcances simbólicos, mediáticos, administrativos y pastorales que tendría el nuevo papa en su primer año de servicio.
 Pretendía yo escribir acerca de la gestión  del Obispo de Roma pero al leer escritos suyos, algunas entrevistas y textos acerca de él llamó mi atención su gusto por la literatura y otras artes ( ópera, cine) y su comprensión de la política. Antes de entrar en eso, tengo para mí que este primer año del papa Francisco lo ha marcado su humildad, virtud cristiana tan escasa en muchos jerarcas eclesiales. Han sido doce meses de “misericordiar”.
 “Misericordiar” y “misericordiando” son conjugaciones poco comunes de un verbo en desuso pero que las he leído en una entrevista hecha a Bergoglio quien las utiliza para traducir libremente un texto bíblico de Mateo. No es común que una persona comparta la raíz de un vocablo para tratar de facilitar la comprensión de lo que expone, pues eso supone un dominio del idioma propio de lingüistas y de algunos adictos a las letras. Bergoglio si no fuera lo primero, lo segundo sí que puede afirmarse.
 En las entrevistas realizadas por Rubin y Ambrogetti publicadas en “Conversaciones con Jorge Bergoglio”, son comunes las alusiones literarias que hace el ahora papa; por ejemplo: “ El origen de la palabra nostalgia tiene que ver con el ansia por volver al lugar; de esto habla la Odisea”; “Un gran maestro de la nostalgia, el poeta alemán Friedrich Hölderlin, tiene una obra muy linda…”; “Admiro mucho también a Nino Costa…”; “también hay una notable reflexión en el libro Il grande esodo de Luigi Orsenigo…”. Al final del volumen incluyen  reflexiones que el entonces cardenal de Buenos Aires ofreció a comunidades educativas de la ciudad. Allí compartió su visión del quehacer nacional argentino a partir de un análisis que hizo de “Martín Fierro”.
 En ese análisis del poema nacional argentino, Bergoglio comparte su concepción de política: “construcción de la comunidad”, donde la acción clave, dice, es la “inclusión”.
 Algo de brillante amador de la literatura tuvo desde joven el papa Francisco, de otro modo es difícil explicar por qué Jorge Luis Borges aceptó ir de visita a la clase de literatura que ofrecía Bergoglio en Santa Fé y además prologar un libro de cuentos de sus alumnos. Era 1965, el futuro papa era apenas maestrillo jesuita de 29 años, mientras que Borges ya era Borges.


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