Intimidades Colectivas

México: “tan lejos de Dios y tan cerca…” de Trump

El sistema electoral de Estados Unidos nos resulta un tanto difícil de comprender a quienes estamos habituados al voto directo a la hora de elegir presidente del país.

Pero los fundadores del sistema político del principal jugador mundial, lo diseñaron con la intención de evitar la manipulación de la opinión pública por parte de un tirano en busca del poder. Para tal efecto, ciertamente se tomaría en cuenta al voto popular, pero ponderado con electores integrados a un “colegio electoral”, responsable de cerciorar las buenas credenciales del elegido.

La idea original ha tenido adecuaciones y… sorpresas. Como esa que no pudo evitar el sistema electoral el martes pasado: el voto popular favoreció a Clinton; pero el del sistema anti tiranos manipuladores, al final del día el decisivo, otorgó la victoria a Trump.

Prácticamente al unísono el planeta ha reaccionado con sorpresa y disgusto por el resultado. 

Sobra decir cuán grande la incertidumbre generada en México. Un dólar carísimo como indicador inicial, obligó al gobierno mexicano a intentar disminuir la ansiedad con un posicionamiento conjunto de Meade y Carstens seis horas antes de la salutación presidencial.

A la hora de escribir este texto, el emisario 2.0 de la superioridad blanca ha reafirmado su postura de deportar inmigrantes por millones apenas inicie su mandato, además de reiterar su afán de construir el muro (como saludo afectuoso a quienes confiaban en el beneficio para México producto de la bochornosa visita del entonces candidato).

Es de llamar la atención el nerviosismo global, excepto en las palabras de Putin, el líder ruso, motivado por la llegada de Trump a la Casa Blanca. En Europa hay reuniones diplomáticas para analizar escenarios; China previno de la necesidad de una relación basada en la no confrontación; Alemania insistió en afianzar la dignidad de las personas como valor compartido por las dos naciones.

Por lo pronto, y valga como desahogo, digo: “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca…” de Trump. 


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