Intimidades Colectivas

México: destruir la casa propia

México parece un prontuario de cómo destruir la casa propia. He estado en países donde los bienes públicos se defienden como tales; atentar contra ellos es atentar contra lo común y eso se castiga. Países que dan la impresión de defender lo común como si se defendiera en serio lo que perteneciera a cada persona.

No es el caso en nuestro país. Acá lo público es el pretexto adecuado para no responsabilizarse por eso y, más bien, oportunidad para gozar de la destrucción, ya sea de manera activa o por una indiferencia cuyo máximo compromiso es cargar contra el gobierno ante tal descuido, preferentemente en redes sociales.

Ir a muchas de las instalaciones del IMSS, ISSSTE, o de hospitales de la Secretaría de Salud y no salir deprimido por las condiciones en que se encuentran solo sería explicable por la costumbre de que así es o porque hasta la imaginación propia se ha atrofiado.

Lo mismo ocurre con buena parte de la infraestructura escolar pública (quizá pocas veces tan adecuado el sufijo infra como en este caso). Allí donde mejor están las instalaciones uno puede encontrarse un muestrario de lo indefenso de lo público y lo vulnerable de las instalaciones y mobiliario, donde lo hay.

El censo que nos ha permitido saber de las condiciones de las escuelas públicas del país puede tener un ángulo de lectura desde la perspectiva del enorme reto o rezago que hay, pero también desde el dispendio, desequilibrios y descuido.

Una escuela donde sea insalubre usar sus baños es la antítesis de lo que pretende ser y ofrecer. Y hay muchas así.

En los últimos meses Pemex ha estado en el centro noticioso por cómo un activo de tal envergadura ha pasado, en solo tres décadas, de monopolio a un pasivo de múltiples dimensiones. Tres de los estados petroleros del país tienen los porcentajes más altos de desempleo nacional, amén de los precios de la gasolina por decir algo del resto de los bolsillos.

Si en lo individual destruir la casa propia sería ridículo y una tontería muy costosa, hacerlo como país me temo que no es precisamente un rasgo que destaque por lucidez.


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