Intimidades Colectivas

Guten tag, Durango

Cuántas veces en la caja del súper te han preguntado: “¿Encontró lo que buscaba?”. Confieso que mi formación en filosofía me sitúa súbitamente en un diálogo imaginario, con quien me hace la pregunta, acerca de qué significa encontrar lo que se busca. Apuesto a que mucha gente no sabe lo que busca aunque pase ya los treinta o cuarenta o el tostón de años. De repente viene a mi mente el I still haven´t found what I´m looking for de U2 y vuelvo a la dura realidad cuando comienza el sonido de cobro de la caja. Generalmente contesto, como se le contesta a la vida ante esta pregunta- ¡qué más da!- “sí, encontré lo que buscaba”.En la taquilla donde se venden boletos para ver películas en las gigantescas dulcerías acondicionadas con salas de cine no suelen hacer esa pregunta. A veces podrían hacerla, aunque sea solo por sondeo de mercado. El viernes pasado fuimos al cine suponiendo, ingenuamente, que el Tour de Cine Francés ya estaba en Torreón. El Tour ya está en México pero a las salas torreonenses llegarán al final del circuito, en octubre. No encontramos lo que buscábamos. Team back. Nos encontramos a una pareja de amigos que a la distancia vigilaban a su heredero gastar sin reparo en la dulcería. Mide 1.70 y pese a su cortísima edad- apenas ha puesto en la bodega la ropa infantil- “ya tiene el peso y medidas para ir solo  a la dulcería”, nos dijeron. Verían “Guten Tag, Ramón”, película filmada en parte en Durango.Como hay momentos para todo estado emocional, digamos que me gustó “Guten Tag, Ramón” y los invito a verla. La reseña se la dejo a Miguel Báez o a Héctor Becerra. Lo que quiero compartir aquí es el asunto Durango como lugar de filmación y particularmente la apuesta a reposicionar la entidad como El Estado para hacer cine en México. Durango es cine, sería la apuesta que, intuyo, promueve el gobierno local. No es una apuesta fácil de ganar (los festivales de Morelia y Guadalajara han proyectado una buena imagen de ciudades-cine en México) pero considero que sí es una apuesta a reforzar. Al final se trata de eso poco valorado, o al menos no explícitamente valorado, por los planeadores y hacedores de política en Durango y Coahuila: el poder blando.Hay que atraer, hay que seducir, y el cine es un medio fabuloso para tal efecto. El poder blando es atracción. Más que publicidad: comunicación. Dicen que Puerto Vallarta era un paradisíaco secreto en el Pacífico mexicano hasta que se filmó “La noche de la Iguana”, en 1963. Hoy tiene más vuelos directos a Estados Unidos y Canadá que Durango y Torreón juntos. No hablo de playas. Hablo de poder blando. El cine es una buena opción. Por eso: ¡Guten tag, Durango! 


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