Intimidades Colectivas

Golazo de Jacinta

El 28 de mayo el grito de golazo fue porque Layún incrustó el balón en las redes con un tiro que cualquier botarga medianamente competitiva habría detenido. Mientras el espíritu patrio giraba en torno al balón, el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa había dado por bueno un gol histórico en la cancha de la justicia en México, pero este anotado por Jacinta Francisco Marcial. Muy pocos lo corearon: ¿qué puede importar en este país que el TFJFA constituya jurisprudencia al ordenar a la PGR reparar el daño material, moral y reconocer públicamente la inocencia de personas a quienes injustamente acusó y mantuvo en prisión por varios años?Jacinta, al igual que otras dos mujeres indígenas hñähñú, Alberta Alcántara y Teresa González, fue acusada injustamente de secuestrar a seis agentes de la AFI durante un operativo de esa Agencia en 2006. Condenadas a 21 años de prisión. En 2009, la CNDH emite una recomendación contra la PGR por fallas al debido proceso; un año después la PGR decide no acatar la recomendación. La Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos considera que la PGR debe reparar el daño. El caso llega a la Suprema Corte, al Senado… pero no cambia la postura de la PGR. Antes, el Centro Pro de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, la Organización Mundial contra la Tortura habían hecho suya la causa.Ocho años después, varios de ellos en la cárcel, finalmente el pleno del TFJFA ordena a la PGR reparar el daño material y moral y reconocer públicamente la inocencia de Jacinta Francisco Marcial.Carmen Aristegui entrevistó a Jacinta. En sus respuestas  se vislumbra la cosmovisión comunitaria que los procesos legales sofisticados han vuelto laberínticos y que el ajetreo contemporáneo desprecia. Jacinta contó a la periodista que a su regreso a Santiago Mexquititlán la visitaron sus vecinos. Unos le llevaban fruta, otros un pollo o un guajolote “porque yo tenía pollos y guajolotes y los perdí”, dijo. Otros le pidieron disculpas por “no haber podido visitarla allá”. Una reparación comunitaria del daño material.Sin embargo no volvió al tianguis a vender pronto. Tardó porque, dijo: “me daba pena… que yo me acuerde ninguna mujer ni de las muchachas de ahora había estado en la cárcel y a mí me daba pena”… cuando finalmente volvió al tianguis fueron los niños con quienes primero platicó y luego ya con toda la gente. Reincorporación a la comunidad en un proceso, también, comunitario. Pero al final, golazo de Jacinta y de quienes la apoyaron. Y lo de Layún, bueno, no todo es culpa de él. 



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