Intimidades Colectivas

Brasil y Torreón sin sorpresas

Alemania, Brasil, Holanda, Argentina son los países cuyas selecciones de futbol llegan a las semifinales de la Copa Mundial. Los cuatro mejores equipos del mundo en este momento. Más allá del desempeño de Costa Rica y España, el Mundial de Brasil no tuvo sorpresas. Las cosas en el futbol mundial así están. De los equipos que llegan a las semifinales Alemania y Holanda poseen estructura y escuela de futbol sólidas. Por un lado han diseñado sus ligas- y las condicionantes no profesionales- con un conjunto de incentivos que favorece el desarrollo local de futbolistas de élite y afición constante y numerosa, a eso llamo estructura. De manera paralela, han logrado impregnar a su futbol un estilo inconfundible que es a lo que llamo escuela. Brasil y Argentina sólo destacan por su escuela de futbol, de sobra característica y por años exitosa. A diferencia de los europeos no han desarrollado estructura ni parecen necesitarla porque la mayoría de sus seleccionados al final terminan por consolidarse en Europa. Sólo por no dejar, diré que en estos términos el futbol mexicano no tiene aún estructura, ni escuela, pero sí potentes televisoras. Los resultados históricos de Alemania, Brasil, Holanda, Argentina y México están a la vista.El triunfo en la cancha en el negocio del deporte-espectáculo, y el futbol profesional lo es, requiere de algo más que reportajes y quince mil horas de televisión, que si bien son capaces de inflar una ilusión no serán jamás condición de cualidades, habilidades y talento para lograr el campeonato mundial en ese nivel. El triunfo allí requiere estructura, escuela o, al menos, la formación de una generación extraordinaria de talentos (la España de Sudáfrica). Mientras sean unos cuantos países los que se toman con seriedad la formación de sus estructuras y escuelas deportivas (en este caso del futbol), “no habrá lugar para los débiles”: el triunfo estará disputado por un grupo de 6 selecciones como máximo. El resto es comparsa. Los resultados en los Juegos Olímpicos tienen una lógica similar. Al final las sorpresas son eso y nada más. Pues bien, una elección intermedia de diputados locales - cuyo interés roza en el bostezo popular- queda definida por el llamado voto duro (que para el caso es mezcla de estructura: militancia; y escuela: “clientelismo”). Hay quien tiene muy bien aceitada su escuela clientelar, de modo que en Torreón no hubo sorpresa en las elecciones. Tampoco la habrá en el desempeño legislativo.  


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