Intimidades Colectivas

Boicot en el ADN lagunero

“Los españoles no se quieren a sí mismo. Los franceses adoran criticarse, pero no soportan que lo hagan los demás”, le ha dicho a Álex Vicente el polémico escritor, poeta, ensayista (y ahora fotógrafo) francés Michelle Houellebecq, de moda en estanterías y galerías parisinas.Apenas leí la provocación del autor de “Las partículas elementales”, recordé las palabras que el lagunero Francisco I. Madero dejó en tinta ante el fracaso de sus gestiones para solventar el conflicto que tenían usuarios laguneros del agua río arriba y los de aguas abajo, como él.

Ante lo fallido de su intento, escribió: “qué difícil es unir a los laguneros”. La tinta con que anotó eso apenas cumplía dos años en papel cuando Madero se hizo nota nacional por encabezar el desafío al gobierno dictatorial de Porfirio Díaz.

No pudo unir a los laguneros ante un conflicto, pero sí a un país contra un dictador.Hace un par de días un estudiante lagunero me contó su experiencia reciente como parte de un equipo de jóvenes que atendieron un evento internacional en el destino turístico más importante de México.

Con tristeza reflejada en su rostro me dijo que no podía comprender cómo, cuando participó en un equipo semejante para un evento también internacional “aquí, en mi tierra” el ambiente era otro: “allá era compañerismo, ayudarnos, respetarnos… la directora nos preguntaba cómo estábamos y se ocupaba de nosotros; en cambio acá todo era envidias, ver quién sobresalía”.He participado en mesas de discusión en torno a la posibilidad de incentivar “la unión de los laguneros”.

Uno de los argumentos en contra es la imposibilidad de la unidad, aunque sí de la coincidencia en causas.No es este el espacio para extenderse en ese debate, pero, al bote pronto, afirmo aquí que las dos empresas laguneras de mayor éxito actualmente nacieron por una decisión de unidad de sus fundadores.

De una de ellas, alguien sentenció: “tienen diferencias, pero siempre menores a aquello que los une”. No hay muchos casos así en la región.Si los españoles no se quieren y los franceses se critican, ¿los laguneros se boicotean? Las ciudades que atraen seducen por los ambientes innovadores, creativos y colaborativos que generan. O sea, lo opuesto al boicot. 



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