Intimidades Colectivas

“Amo sus errores (17 años)”

No ha mucho, los Ángeles Azules generaron furor con su disco repleto de invitados, orquesta incluida,  del que Ximena Sariñana y Vicentico son mis favoritos. Una de las canciones cuenta la historia de un tipo que pondera ante su amigo las frescas cualidades de su novia de 17 años: “es callada, tímida, inocente tiene la mirada…amo su inocencia (17 años), amos sus errores (17 años)”. Si a los 17 años la novia comete errores no son para otra cosa más que para amarse, pues.A los 17 años hay quien es callada y tímida pero también hay quien por subir la voz y ponerle cara al mal es reconocida con el Premio Nobel de la Paz. Junto a Kailash Satyarthi, Malala Yousafzay, de 17 años, ha merecido este reconocimiento. Hace un par de años sufrió un atentado por parte del Talibán. De entonces a la fecha su lucha pasó del blog a tribunas públicas entre ellas la ONU. Una vez que le ha sido asignado el Premio, declaró a la BBC que su meta “no es obtener el Premio Nobel de la Paz. Mi meta es conseguir la paz y mi objetivo es ver la educación de todos los niños”. Me resulta emocionante el reconocimiento a Malala.  Hay una historia en paralelo de otra niña paquistaní que también ha sufrido un atentado del que pudo salir viva pero no así su abuela. Este ataque no fue perpetrado por el Talibán sino por drones norteamericanos. Esa mañana de pesadilla fue elegida por la abuela de una niña de 8 años, Nabila Rehman, para enseñarle a ella y siete más de sus nietos a cosechar. Mientras estaban en la faena algo extraño oscureció al cielo y cuando volvió a aclarar seis de los niños yacían heridos y la abuela estaba muerta. Hace casi dos años exactos de ese atentado. Superando dificultades de todos tipo y acompañada por su papá  (y maestro a la vez), y de su hermano de doce años, Nabila estuvo en Washington, DC para contar su historia a quien estuviera dispuesto a escuchar. No pudo acceder a tribunas como  la ONU ni a grandes cadenas de noticias. Sólo 5 de 430 congresistas eligieron oírla en una audiencia en que la niña Nabila contó que había escuchado que las fuerzas militares que atacaron su región estaban allí para perseguir a la gente que había hecho mal a los Estados Unidos, por lo que se preguntaba si acaso ella les había hecho mal y les preguntaba a ellos “¿qué mal les hizo mi abuela? Yo no les he hecho mal”.  Acaso a los 17 años de alguien puedan amársele sus errores; pero al ejército más sofisticado de la historia no. Malala y Nabila son dos caras del mismo rostro: a una (qué bueno), se le entrega el Premio Nobel de la Paz, a la otra no se le ha contestado su pregunta. 


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