Esto si es música

¿Merece Dylan el Nobel de Literatura?

La respuesta, de antemano, es sí. Ya se habían tardado. Robert Allen Zimmerman no es un simple cantautor de protesta, como en sus inicios. Es vocero de su generación. El mejor compositor que ha dado la Unión Americana en décadas.

“Like a Rolling Stone” es considerada la mejor canción del Rock and Roll de la historia. Influyó a artistas del tamaño de The Byrds, The Band, Johnny Cash, Jerry García, Pete Townshend, Neil Young, Bruce Springsteen, David Bowie, Rod Stewart, Rolling Stones.

Y a la inversa: Jimi Hendrix le mostró a Dylan cómo debía tocarse “All Along the Watchtower”, con lo que conmocionó al mundo para dejar la guitarra acústica y tomar la eléctrica. U2 hizo su versión en la cinta “Rattle and Hum”.

John Lennon estuvo fascinado y frustrado a la vez cuando los Beatles lo conocieron, pues vio que componer a su altura no era cosa fácil: se resignó a dedicarle “I’m a Loser” a manera de homenaje.

En ese encuentro, donde el cuarteto de Liverpool probó la marihuana, Dylan les dijo que solo componían tontas canciones de amor; años después, Paul McCartney y Wings retomaron la frase para su éxito “Silly Love Songs”, donde le preguntó: “¿qué hay de malo con eso?”.

También tuvo sus críticos: Joni Mitchell lo acusó de plagio, supuestamente porque ella había creado a su personaje, distinto de quien es en realidad.

¿De dónde salió el nombre artístico? Dicen que le contó a su entonces novia Echo Helstrom que se llamaría Bob Dillon, por Marshall Matt Dillon de la teleserie “Gunsmoke”; lo cambiaría a Dylan por el poeta Dylan Thomas, si bien lo negó en un principio.

Ahora el Nobel de Literatura va para un compositor. Histórico.