Factor Económico

El costo económico de una ley no necesaria e inútil

Una ley es útil cuando norma hechos frecuentes porque solo en esos casos se puede desobedecer; una ley eficiente es aquella que genera un bien común, lo suficientemente amplio que aporte al bienestar y la seguridad social.

En días pasados, el diputado Enrique Velázquez por el PRD, presentó una iniciativa de Ley de Libre Convivencia. Lo que es de llamar la atención es que pretende regular la unión libre de algo que de por sí ¡ya es libre! Presupone un acto jurídico ante un oficial del registro civil y cuya nulidad se dará por voluntad de ambos convivientes, o de manera unilateral por cualquiera de ellos, porque alguno de los convivientes contraiga matrimonio, o establezca una relación de concubinato o porque haya actuado dolosamente al suscribir la libre convivencia.

Se busca proteger del desamparo legal a quienes no se han casado y llevan una vida familiar y/o de pareja. Muchas personas pueden desear convivir y no casarse, porque ello les de mayor libertad y seguridad tanto sobre su persona como sobre sus bienes, de forma que esta ley generará más problemas que soluciones; piense usted por ejemplo en un anciano o enfermo solitario que ha vivido por cinco años con su enfermera. Cuando el primero muera, ¿la segunda podrá reclamar el derecho sobre la casa porque convivieron por cinco años?, esta ley puede generar muchos problemas, los juzgados tendrán cientos y cientos de demandas argumentando uniones de hecho.

En el Distrito Federal se aprobó una Ley de Convivencia semejante que entró en vigor en marzo del 2007 y para diciembre del 2011 sólo se habían realizado 766 tramitaciones, reduciéndose cada año, así en 2007 fueron 257 tramitaciones, en 2008: 268, en 2009: 214, en 2010: 41 y en 2011: 6., de estas 56 fueron disueltas en dicho periodo, es decir 7 por ciento (datos obtenidos a través del Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal). Derivado de estas cifras ¡es una ley inútil! En pocas palabras estamos desperdiciando los escasos recursos económicos con los que se cuenta en establecer una ley de libre convivencia de muy baja demanda e impacto social y que puede duplicar elementos ya contenidos en otras leyes y reglamentos e implica, a su vez, modificar el Código Civil y la Ley del Registro Civil.

¿Por qué desperdiciar recursos económicos, de tiempo y de ocupación de los legisladores en una Ley de baja demanda y bajo impacto? Ahora tan sólo la redacción, análisis y dictaminación se han erogado 6 millones 934 mil 502 pesos.

Y lo que viene a mi mente es lo que todo mundo sabe, que en economía, la máxima es no desperdiciar los escasos recursos fiscales con que cuenta el país y aún más los estados, y que requerimos leyes más importantes y urgentes que beneficien a un segmento mucho mayor de la población, que incluye además a las personas que esta ley pretende proteger, y que tiene que ver con la seguridad social, el desarrollo humano y muy en especial, el desarrollo económico.

Es profesora investigadora de la Universidad Panamericana

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