Crónica de Torreón

Un recuerdo de gloria

El 24 de febrero de 1893, hace 123 años, se creó la Villa y Municipio del Torreón. Esa es la fecha de nacimiento de nuestra ciudad, ya que es la fecha en que su territorio fue separado del de Matamoros, Coahuila, y se le dotó con gobierno y jurisdicción municipal. Se escogió esa fecha, 24 de febrero, para honrar al Plan de Iguala y al libertador Agustín de Iturbide, a quienes los torreonenses le dedicaron una avenida con motivo del centenario 1810-1910.

Fue Eduardo Guerra quien logró un consenso arbitrario y poco respetuoso de la historia local, para celebrar los aniversarios de Torreón a partir del 15 de septiembre de 1907, fecha de la elevación de la Villa del Torreón a ciudad.

Y a propósito del 24 de febrero, muchos recordaremos que el original y verdadero objeto de celebración de ese día no era la bandera, sino la proclamación del plan con el cual efectivamente se realizó la independencia de México en 1821, el Plan de las Tres Garantías simbolizadas con el verde, blanco y rojo, colores que dieron origen a nuestra enseña patria.

Nuestra bandera. tricolor nos resulta significativa por dos razones: porque es nuestro símbolo nacional (territorio, gobierno, población), y también porque es la expresión gráfica del plan mediante el cual nos convertimos en una nación libre. Amamos y respetamos a nuestra bandera, pero también deberíamos respetar la verdad completa de su origen, sin descontextualizarla del Plan de Iguala.

Este plan se proclamó el 24 de febrero de 1821, es decir, hace 195 años. En esa época y dadas las circunstancias políticas en España, los novohispanos se sintieron profundamente amenazados en aquello que más valoraban, su religión. Insisto, esto era lo que ellos percibían y se les hacía percibir. No es ningún secreto que a México lo mueve la política, pero lo mueve mucho más la religión. La reciente visita del papa Francisco lo confirma.

En 1821, el Plan de Iguala (que nada tenía que ver con los planes de los antiguos insurgentes, ya que obedecía directamente a la situación internacional de 1820) garantizaba el ejercicio de la religión católica (blanco) mediante la independencia política (verde).

Y para evitar el temor que causaba el recuerdo de las anteriores guerras de independencia (de Hidalgo, Morelos, Mina) se garantizó también la vida y bienes de todos los ciudadanos, sin importar raza o condición social (rojo). Todos serían iguales ante la ley y se respetarían sus derechos y haberes. En esto Iguala superó a los Estados Unidos, ya que en México no habría esclavos.


www.cronicadetorreon.blogspot.com