Crónica de Torreón

Las peregrinaciones guadalupanas

Como sucede cada año hasta el once de diciembre, muchos torreonenses  desfilaron día a día por la avenida Juárez de oriente a poniente, en peregrinación hacia la basílica foránea de Guadalupe, ubicada en el centro histórico. Se trata de actos de profunda piedad y devoción, por medio del cual muchos católicos laguneros presentan sus respetos a la virgen del Tepeyac. Hoy, día doce, la celebración se efectúa en la basílica, ya sin peregrinaciones. La modalidad lagunera consiste en organizar comparsas, una por cada empresa o corporación. En la mayoría de los casos, encabeza la banderola, cartel o logotipo de la compañía y las ofrendas florales y monetarias. Detrás de éstas, desfilan los dueños, directores o gerentes, y el cuerpo de empleados. Un grupo de danzantes los acompañan, a veces contratados por la empresa. En otras ocasiones, son los mismos empleados quienes lo integran.Cuando son los trabajadores los que danzan, suelen ensayar la coreografía durante todo un año, a la vez que buscan mejorar o cambiar los diseños de sus trajes de matachines o de danzantes mesoamericanos. Es similar a lo que sucede en España entre los integrantes de las cofradías de Semana Santa. Cada grupo busca mejorar su propio estándar de presentación y su vestuario de años anteriores.Desde comienzos del siglo XX, inició la celebración de las multitudinarias “peregrinaciones” al santuario de Guadalupe de Torreón. No hemos encontrado relatos ni descripciones previas a la de 1922. Pero ya en ese año, los reporteros comentaban que “pocos años se ha despertado tanto entusiasmo para conmemorar la fiesta Guadalupana, como el presente”.Desde luego, en 1922 ya era usual que estas fiestas se celebraran en el santuario de Guadalupe, la primera parroquia que tuvo Torreón. La víspera del 12 de diciembre de ese año, se efectuó una “Noche Santa” o noche eucarística, que consistió en la exposición del Santísimo en su correspondiente custodia, desde las 11 de la noche del día 11 de diciembre, hasta la madrugada del 12, en que se celebró la primera misa.Por entonces, era muy seguro transitar por las calles del centro en la madrugada. Toda la noche del 11 al 12, en incesante y concurrida romería, los devotos fueron a visitar a la Virgen, con el objeto de llevar ofrendas de flores, o de lágrimas. Por supuesto, no podía faltar la música. A las 5 de la mañana hubo una “alborada” o “mañanitas” en la que un orfeón cantó varios motetes, es decir, música sacra. A las 6.30 de la mañana, se celebraría la misa y comunión de los fieles.Pero ahí no terminaba el festejo. A las 8 de la mañana del día 12 de diciembre, desde el templo del Carmen partió una peregrinación hacia el santuario de Guadalupe, en la que diversas asociaciones católicas llevarían en desfile sus respectivos estandartes. Pero también desfilaron obreros y campesinos de los ranchos y haciendas cercanas. Estos peregrinos fueron recibidos con otra misa. Al concluir esta, se expuso el santísimo para su veneración por diversas asociaciones religiosas. A las 4 de la tarde, hubo un ofrecimiento de flores, y la admisión de nuevos cofrades en las asociaciones piadosas. En el patio contiguo del templo del Carmen, también a las 4, hubo un festival obrero.Por la noche del 12 de diciembre de 1922, se finalizó la jornada con una kermesse y fuegos pirotécnicos. Por la tarde, el comercio cerró, de acuerdo a disposiciones de la presidencia municipal. La costumbre de peregrinar hacia los lugares considerados santos, viene de muy atrás en el tiempo. En el caso de la Virgen de Guadalupe, la costumbre se remonta al siglo XVI, de acuerdo a las fuentes disponibles. Durante la era colonial, era frecuente realizar “procesiones” o “peregrinaciones” cuando había problemas sociales, como epidemias, hambrunas, sequías, etc.En Torreón, el santuario de Guadalupe se remonta a 1893, año en que fue erigido como parroquia. 


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