Crónica de Torreón

El pasado desde el presente

Para continuar con la visión nostálgica de nuestra comunidad torreonense y lagunera de finales del siglo XIX y principios del XX, mencionaremos que los valores de solidaridad, espíritu de colaboración y de engrandecimiento de nuestra Villa del Torreón, ciudad a partir desde 1907, en gran medida han desaparecido. La ciudad era joven y fuerte, soñaba y aspiraba a grandes cosas. Hasta los nombres de las industrias reflejaban ese optimismo, esa confianza en el futuro. “La Amistad”, “La Esperanza”, “La Constancia” “La Alianza” son nombres de industrias locales que reflejaban esa fuerza vital, ese afán de trabajar hombro con hombro en la construcción de una comunidad que era una sola a pesar de su diversidad étnica y cultural. Como sucedía en la pragmática Inglaterra, el negocio era lo que importaba, y las diferencias quedaban en segundo plano. Había que sumar esfuerzos.Y para hablar de otra cosa, referiré que cada semestre imparto un curso universitario en el que invariablemente pregunto a mis alumnos cómo vivía la gente en el siglo XVIII. Abundan las respuestas ricas en detalles sobre pelucas, polvos, bailes, duelos, recato o desenfreno, iluminación con velas, alimentación, etcétera. Me agrada mucho escuchar que poseen una buena cantidad de información sobre el tema, sea ésta acertada o errónea. Pero cuando les pregunto cómo es que saben todo eso, entonces titubean. Les hago evidente que ellos no vivieron en esa época, y que por lo tanto no se trata de recuerdos personales. Sólo entonces comienzan a tomar consciencia de que han aprendido sobre la vida del siglo XVIII en el cine, en los libros, en la televisión, en los museos o con los videos. Se dan cuenta de que sus ideas sobre el pasado provienen de narraciones que usan los diversos lenguajes disponibles: cinematográfico y televisivo, que como el de los videos, es audiovisual; el literario, con base en textos y quizá algunas viñetas (que es lenguaje gráfico, como los grabados y las fotografías). Los museos “narran” por medio del uso de los espacios, luces y audio, objetos, textos, escenografía y sistemas audiovisuales. Por otra parte, se les plantea un problema cuando caen en la cuenta de que existen diversas producciones cinematográficas sobre un mismo tema. No es lo mismo un “Robin Hood” visto por “los pobres” que el Robin que ven las autoridades medievales inglesas. Y aunque Robin Hood es un tema mítico, ilustra perfectamente lo que tratamos de mostrar. El “héroe” de los pobres no es sino un “bandido y sedicioso” para las autoridades y los terratenientes de la Inglaterra feudal. Se podría decir que hay dos historias diferentes porque hay dos ángulos, dos maneras, dos lugares diferentes para percibir e interpretar los hechos. Ya lo hemos dicho antes, cada estrato social puede vivir y percibir los hechos de manera diferente porque pueden significar cosas diferentes para sus miembros. No se trata de dos ópticas diferentes de una sola realidad, se trata de dos realidades que coexisten en el tiempo y en el espacio, y que incluso pueden ser antagónicas. Entonces, ¿qué nos queda del pasado? El pasado ya no existe, y la historia, o mejor aún, las diversas interpretaciones de la historia, consisten solamente en diversas narraciones de autores e interpretaciones. Exactamente eso es la historia, una representación, la ilusión de mirar el pasado a través de una narración que hacemos desde el tiempo presente.  



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