Crónica de Torreón

Torreón y Guernica

El pasado lunes 3 de marzo se cumplieron 85 años de que el general de división José Gonzalo Escobar lanzó en 1929 el llamado “Plan de Hermosillo”. Por este plan, desconocía al entonces presidente en funciones, Emilio Portes Gil.
Pero este plan en realidad dirigía su golpe contra Plutarco Elías Calles, quien había asumido un rol supra-presidencial al nombrarse “Jefe Máximo de la Revolución” (“Maximato” 1928-1934) y quien ocupaba la cartera de Secretario de Guerra y Marina ese año de 1929.
Como lo demostraron las “tomas de Torreón” de 1911, 1913, 1914 y 1916, nuestra ciudad era considerada una plaza de gran importancia estratégica en caso de rebelión militar, por constituir un punto nodal en las vías de comunicación del centro-norte de México. A esta circunstancia se le sumaba que el general Gonzalo Escobar había sido su jefe de operaciones militares durante nueve años, era “Benemérito” declarado por el Estado de Coahuila y tenía buenos amigos e intereses en nuestra ciudad.
Debido a estas circunstancias, Torreón fue considerada por Calles como una población potencialmente “escobarista”. Eso explicaría su orden (era el Secretario de Guerra y Marina) de usar bombas y metralla como una represalia contra la población civil los días 16 y 17 de marzo de aquel año de 1929. Nuestra población civil sufrió el azote del bombardeo aéreo antes que Guernica. Por fortuna para Torreón, nuestros daños fueron infinitamente menores.   
Muchos torreonenses y laguneros entusiastas, habían aclamado y distinguido al general José Gonzalo Escobar para encontrarse después con que éste se convertía en un acérrimo enemigo del régimen del presidente Emilio Portes Gil y del Jefe Máximo de la Revolución Plutarco Elías Calles, autoridades políticas indiscutibles y padres del Partido Nacional Revolucionario.
Tres años antes, el 4 de enero de 1926, el Ayuntamiento de Torreón había celebrado una sesión extraordinaria para hacerle entrega al General de División José Gonzalo Escobar, del decreto expedido por la XXVII Legislatura de Coahuila (1925-1927). Por medio de este decreto, y en atención a los “meritísimos servicios” que había prestado a nuestra entidad federativa este general, el Congreso lo nombraba “hijo adoptivo” del estado.
El acto, aunque sencillo, fue sumamente solemne, y contó con la asistencia de los generales J. Contreras y José San Martín y otros jefes militares de alto rango. El general Escobar llegó al salón de sesiones del ayuntamiento acompañado del diputado Octavio M. Trigo, y del regidor Aurelio Anaya.
Durante la ceremonia se mencionó el hecho de que en toda su historia, Coahuila solo había nombrado hijos adoptivos a dos generales de división, a saber, al general Carlos Fuero, colaborador del presidente Benito Juárez, y al general de división Gonzalo Escobar.
¿Quién le diría a la concurrencia de esa ceremonia, que el general Escobar se convertiría, a la vuelta de tres años, en el general más incómodo que existiera en el México contemporáneo, precisamente por arremeter contra un caudillo que se autoerigía en gobernante supra-presidencial? Y por ende, que Torreón -nuevamente en el centro de la historia nacional-  fuera percibida como la ciudad más “escobarista” de México. Por estas razones, nuestra ciudad fue bombardeada y ametrallada desde el aire los días 16 y 17 de marzo de 1929.  
Para mayor información, sugiero leer en mi crónica virtual, cuya dirección es   http://www.cronicadetorreon.blogspot.mx los dos artículos del 30 de agosto de 2009; y los del 1 y 3 de septiembre del mismo año.


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