Crónica de Torreón

Testimonio desde Pensilvania

Don Sergio Corona Paez,


Mi nombre es Dulce Miller y habito en el estado de Pensilvania en los Estados Unidos. Trabajo como profesora de español y siempre estoy buscando artículos interesantes para mis estudiantes. Hace unos días haciendo una investigación en el internet me encontré con su artículo:“Un torreonense de 1860” El artículo  está fechado: Lunes agosto 22, 2011.Y como usted lo describe  al inicio del documento “siempre existen sorpresas…” bueno, permítame corroborarlo con usted.A pesar de que ahora vivo en los Estados Unidos, la mayor parte de mi infancia la viví en la ciudad de México, en la colonia Atzcapotzalco, DF para ser más precisa. Mis padres y mis hermanos todavía viven en México. Mi abuelo, que también vivió gran parte de su vida  adulta  en el DF siempre contaba historias de su infancia, sus padres, y  abuelos. Las anécdotas e historias de mi abuelo (siempre muy pintorescas- por supuesto) provenían de su muy amado Torreón. Yo crecí, escuchando estas historias y el amor y la curiosidad por estas  me llevo a iniciar una búsqueda de los lugares de los que mi abuelo hablaba. Buscando y buscando me encontré su Blog que por supuesto incluye el documento que habla de Torreón y sus habitantes en el año de  1893. ¡Qué sorpresa! Párrafo a párrafo, y al ir leyendo su crónica,  empecé a identificar  los nombres de las personas ahí descritas. Don Sergio Corona yo soy descendiente directa de  Cruz Chavarría y Apolonia Olguín, padres de María Ignacia Chavarría Olguín (“La abuela Nachita”). Mi abuelo contaba historias de estas personas todo el tiempo y ahora finalmente después de 100 años  y mediante sus investigaciones, las historias que contaba mi abuelo se materializaron.Como dato curioso, permítame decirle que mi abuelo contaba que su abuela, María Ignacia Chavarría era una mujer de raza negra y se especulaba que  se había salido huyendo de los Estados Unidos  a  México para escapar de la esclavitud. Ahora la información que pude encontrar en su crónica abre un sinnúmero de nuevas posibilidades. Porque a pesar de que María Ignacia, físicamente tenía todos los rasgos físicos de la raza negra, no pudo haber venido a Torreón por sí misma escapando de la esclavitud en los Estados Unidos. De acuerdo a los datos presentados en la crónica, ella ya tenía padres que habían estado habitando en Coahuila, ella y su familia por- varias generaciones,  habían estado o  eran originarios de Coahuila  ( Si bien es cierto que el presidente Lincoln declaro la independencia  de los esclavos en 1863 y las fechas y la situación geográfica,  pudiesen corresponder y avalar la historia del escape hacia la libertad de Ignacia a México,  los hechos y los datos de residencia  sus padres y abuelos están en Matamoros Coahuila)  Pero ahora y una de  las situaciones que más  me intriga es saber  ¿De dónde venían y cuando llegaron estas personas de raza negra a México?  ¿Fueron llevados a México como esclavos durante la época de la colonia? Porque de acuerdo a mi abuelo, ella no era mulata era 100% de raza negra. Desafortunadamente no tenemos ninguna fotografía o documento oficial de ella, pero me pregunto si habrá algún medio de poder saber de dónde provinieron  ella sus padres y sus abuelos. En fin, Don Sergio Corona ha sido un enorme placer haber leído la información de las crónicas históricas en su blog. No tengo palabras para expresar mi agradecimiento por el tiempo que ha dedicado a sus investigaciones. Su trabajo realmente está impactando  positivamente la vida de muchas personas (entre otras la mía). En cuanto inicie el semestre mis estudiantes y yo  estaremos visitando su blog como parte de nuestros trabajos de investigación.  Y quien sabe, tal vez un día con la ayuda de la tecnología moderna pueda yo  encontrar los verdaderos  orígenes de  las personas de las que mi abuelo hablaba y que de una u otra forma  siguen  siendo parte de mi vida.


Dulce Miller”. 



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