Crónica de Torreón

Raíces de identidad

¿Qué es lo que hace tan singular a la ciudad de Torreón y a sus habitantes? ¿Por qué muchas personas de otras ciudades mexicanas nos atribuyen un chauvinismo galopante y una autoestima tan grandes como paradistinguirnos con orgullo de otras urbes del país y de sus moradores? Los torreonenses hemos designado a la nuestra como “la ciudad de los grandes esfuerzos”. Y en gran medida esta gran autoestima corresponde a la realidad, ya que nuestra ciudad cuenta con la satisfacción de “haberse hecho a sí misma”, en virtud de su propio trabajo y sin gozar de los beneficios de ser capital de estado. Si cualquier persona se pone a revisar cuáles ciudades eran importantes durante el Porfiriato, encontrará que la mayoríaeran cabeceras políticas. Se trataba de capitales, y, por lo tanto, de ciudades privilegiadas con los frutos de la economía de todo un estado.

Aquí es donde encontramos la excepción a la regla, ya que nuestra ciudad nunca tuvo que constituirsecomo sede del poder político estatal para convertirse en una ciudad económicamente importante. Torreón posee una cultura empresarial desde sus inicios. Gran parte de su modernidad radica precisamente en la mentalidad de su gente, ya de origen regional o extranjero, que siente verdadera pasión por el trabajo productivo y la ganancia, cualquiera que sea la clase social a la que pertenezca.

Esta sensación de optimismo, de que no es el destino el que nos controla, sino que somos nosotros quienes controlamos nuestro destino (bajo índice de fatalismo) es un aspecto importante de nuestra mentalidad, de nuestra identidad. Esta manera optimista de percibir el trabajo y la inversión de recursos como factores concurrentes para la creación de la riqueza, no surgió en la Comarca Lagunera con Torreón. Podríamos decir que fue en Torreón donde encontró su expresión más moderna y exitosa. En la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango, la historia del trabajo como valor socialmente compartido, de la toma de riesgos para la inversión en cultivos comerciales y en la agroindustria tiene una trayectoria de siglos, aunque muy poco, casi nada, se ha escrito sobre este tema. En La Laguna, el concepto de “larga duración” en la historia del proceso de colonización y aculturación es ignorado, si no es que desconocido.

Sería muy difícil —y falaz— explicar la historia del éxito de Torreón (el “nuevo rico de la Comarca”) sin el contexto de la historia del País de La Laguna  como región de economía occidental y como una región generadora de cultura del trabajo y de la inversión, es decir, una cultura empresarial. Esta cultura del trabajo y del comercio como característica de la identidad de los habitantes de La Laguna aparece claramente descrita en el Censo y Estadística que se levantó en 1825 en las distintas poblaciones de la Comarca Lagunera de Coahuila, que entonces eran jurisdicción del Partido de Parras.  La vitivinicultura comercial, el cultivo y comercialización del algodón, la ganadería y la minería fueron fenómenos previos a la llegada de los extranjeros de finales del siglo XIX y principios del XX. Estos recién llegados, en búsqueda de una mejor calidad de vida, se sumaron a la secular cultura empresarial con aportaciones propias, con muchos casos de éxito. Como fundadores de empresas y haciendas de distinta envergadura, contaron con el apoyo de trabajadores que se enorgullecían de su capacidad de trabajo; contaron también con una economía monetarizada y boyante, créditos blandos, una moneda fuerte, y una gran demanda de bienes y servicios, entre otros factores. Esta sinergia cultural de siglos es la raíz de nuestra identidad regional.


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