Crónica de Torreón

Personajes y cosas

De entre las figuras populares de la vida cotidiana torreonense que este cronista recuerda de los años cincuenta, se encuentra el inefable Julio Cajitas. Muchas veces, a cambio de unas monedas, lo ví tocar, cantar y bailar por las calles y barrios de Torreón.
Julio, al parecer nacido en Torreón en 1902, era un joven huérfano y pobre que, para sobrevivir, optó por asumir el oficio de trovador callejero. Por carecer de instrumentos musicales, tocaba con botecitos de lámina o cajitas de cartón llenos de piedras pequeñas o de monedas de cinco (chicas o “josefitas”), diez, veinte o veinticinco centavos (pesetas). Con estos objetos lograba crear un acompañamiento rítmico (como maracas). De ahí el apodo de “cajitas”.  
Descalzo, mal vestido y triste, el estado de su alma cambiaba cuando se encontraba con su público favorito, los niños. Los pequeños también lo consideraban un personaje amigable y divertido. En esas ocasiones, su delicia era cantar y danzar por largas horas, como un místico o un derviche que ha encontrado la iluminación. El género musical era lo de menos, su repertorio era amplio. Al ponerse el sol se retiraba a sabrá Dios dónde.
Así, como trovador o payaso callejero, vivió largos años, hasta que un día simplemente desapareció. Nunca se le volvió a ver.
Y para pasar a las cosas, diremos que si las tortillas de harina tienen siglos de sabrosa existencia, aún falta por determinar el origen de las “gorditas” de harina. A falta de mayor evidencia, solo podemos suponer que, al igual que pasó con las tortillas de maíz y las de harina, la “gordita” de harina para rellenar tuvo su inspiración en la gordita de maíz, rellena.
En la actualidad, se considera a la gordita de harina rellena, como un platillo muy característico de Torreón. Por toda la Zona Metropolitana hay localitos, locales y restaurantes que las expenden. Los guisados con que se rellenan pueden ser muy variados. Las hay de chicharrón, tinga, rajas, queso, frijoles con queso, picadillo con papas, asado rojo, asado verde, nopales, carne con chile verde y rojo, papas con chorizo, y muchas otras combinaciones que se me escapan por ahora. Sin embargo, existe el consenso en Torreón, de que las gorditas son para el desayuno, y las típicas hamburguesas, para la cena. De tal manera que no se venden hamburguesas por la mañana, ni gorditas por la noche.
¿Cuándo se popularizó el consumo de gorditas de harina en Torreón? De acuerdo a los registros existentes, las gorditas comenzaban a ser solicitadas a finales de los años cuarentas, aunque en relativamente pocas cantidades, y no para rellenar, sino para acompañar platillos tradicionales como el machacado con huevo. Al parecer, esta innovación llegó de Monclova, al norte de Coahuila, uno de los sitios relacionados con manufactura de tortillas de harina desde hace siglos.
A finales de los años setentas y principio de los ochentas, el gusto por las gorditas de harina rellenas se había extendido y popularizado en Torreón. En esos años había ya una buena cantidad de “gorderías” que se dedicaban exclusivamente a la preparación de estos manjares matutinos. En esos mismos años, las fábricas de tortillas de harina comenzaron a ofrecer también “gorditas de harina abiertas, para rellenar”. Las gorditas de harina tuvieron una fuerte movilidad social ascendente entre las clases medias y altas en esos mismos años. En 1982, el Hotel Presidente de Torreón (Paseo La Rosita) ofrecía los sábados una orden de tres, en su rol semanal de “desayunos mexicanos”.
Finalmente, su consumo tomó carta de naturalización en Torreón, al punto de que actualmente se identifica a la gordita de harina rellena, como uno de los platillos, si no tradicionales, sí característicos de la ciudad de Torreón.


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