Crónica de Torreón

Oribe, el jugador de oro

¿Quién en La Comarca no sabe quién es Oribe Peralta Morones? Guerrero destacado del equipo local de futbol, el Santos Laguna, héroe del balompié olímpico y actual goleador de la selección mexicana rumbo a la copa mundial Brasil 2014, como lo demostró fehacientemente en los juegos de ida y vuelta contra la selección de Nueva Zelanda. Oribe es torreonense de nacimiento, vecino de La Partida, municipio de Torreón, actualmente en la zona suburbana de esta ciudad. Nació el 12 de enero de 1984. Sus padres son el señor Miguel Ángel Peralta Ruelas y la señora Julieta Morones Trejo de Peralta. Fueron sus abuelos paternos el señor José Peralta y la señora Petra Ruelas de Peralta, y los maternos, el señor Juan Morones Reza y la señora Octavia Trejo de Morones.
Oribe ha demostrado ser un jugador noble y sufrido, de orígenes modestos, educado, con sus valores muy bien puestos y sin actitudes protagónicas. Es un jugador que entiende bien que un equipo no está configurado únicamente por goleadores, sino que a veces hay que sacrificar el lucimiento personal para dar un buen pase, un pase que pueda convertirse en gol, aunque otro nombre y apellido se lleve el crédito. Para él, el secreto del trabajo en conjunto está en que cada jugador haga su trabajo, aunque al final, solo haya un goleador. Finalmente, el tanto se le acredita al equipo entero. Con esta mentalidad, Oribe ha contribuido de manera significativa a las victorias del Santos Laguna y de la selección mexicana, pues ha sido factor decisivo de los goles anotados a favor. Pareciera estar predestinado al oro de los torneos, ya que como hemos visto en alguna ocasión, su nombre tan poco común, “Oribe”, se deriva del latín “Aurifex”, “artífice que trabaja en oro”, según el Diccionario de la Real Academia Española.  Torreón y la Comarca Lagunera se enorgullecen de este jugador de tan alto quilataje.
Para cambiar de tema, y de acuerdo con cierta hemerografía y archivos genealógicos, el notable agricultor don Gil Ornelas Martínez nació en Peñón Blanco, Durango, el 4 de septiembre de 1859, durante la Guerra de Reforma entre liberales y conservadores, pocos años antes del establecimiento del Imperio de Maximiliano. Fueron los padres de Gil el señor Cayetano Ornelas, quien había nacido en Durango en 1824 (apenas un año después de la abdicación de Agustín de Iturbide) y la señora Florentina Martínez, con quien se había casado tres años antes, el 16 de octubre de 1856, en Peñón Blanco, Durango. Los abuelos paternos de Gil fueron los señores Clemente Ornelas y Florencia Núñez, vasallos de Carlos IV y Fernando VII en la ciudad de Durango, en la Nueva España.
Don Cayetano Ornelas y su familia dejaron Peñón Blanco para establecerse en la recién fundada Colonia de San Pedro, en el año de 1870. Los secretos del cultivo del algodón los aprendió el pequeño Gil de su padre. Peñón Blanco fue uno de los lugares de Durango donde primero se cultivó y benefició el algodón con hilanderas, generando así una cultura del algodón, la cual trajeron consigo los inmigrantes que procedían de aquél lugar.
En 1874, don Cayetano, que residía en San Pedro de las Colonias, envió a su hijo Gil a estudiar a Parras y a Lerdo. Gil volvió a San Pedro para convertirse en administrados de ranchos. En 1898 se independizó y se convirtió en arrendatario de predios algodoneros. En 1907 compró el agostadero de San Pablo, y lo dotó de agua y encabezó las obras de rehabilitación de los derechos “tajo de la trasquila” que tomaba sus aguas del Nazas, en un lugar llamado “Cantarranas” y “Vega del marrano”.
En 1907 concibió la idea de construir una presa, lo cual se llevó a cabo por su iniciativa y bajo su administración en los años de 1910 y 1911. Ese fue el origen de la afamada “presa de la trasquila” la cual derivaba el agua con el sistema “Mann” cilíndrico rodante. Era la segunda de América Latina con este sistema, la primera estaba sobre el Río Valparaíso, en Chile. Después de la de la trasquila, se construyó la de San Marcos, también sobre el Nazas, propiedad de Purcell y Cía. Así se abrieron al cultivo algodonero los predios de San Pablo y la ampliación de Nuevo Texas, ambas propiedades de Gil Ornelas.



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